Ninguna sociedad progresa cuando castiga al que invierte
Durante más de treinta años he desarrollado mi actividad profesional, empresarial y de inversión cumpliendo con mis obligaciones tributarias, generando empleo, pagando impuestos y contribuyendo al desarrollo económico de Tucumán.
Sin embargo, hoy me veo obligado a hacer pública una situación que considero extremadamente grave, no sólo para mi persona y mi grupo económico, sino para cualquier ciudadano que invierta, produzca o genere actividad económica en nuestra provincia.
La Dirección General de Rentas de Tucumán ha impulsado determinaciones de oficio millonarias pretendiendo gravar dividendos societarios, rendimientos de inversiones financieras y movimientos bancarios plenamente justificados, como si se tratara de una actividad financiera habitual.
Lo que está en discusión ya ...

