
Por Pablo Pero ( Economista )
Los tucumanos volvimos a sufrir una semana de tristeza tras las fuertes inundaciones de estos días. Esto es noticia vieja, no porque la temporada de lluvias ha sido ya larga y abundante este año, sino porque las escenas de pueblos enteros sumergidos bajo el agua se repiten con frecuencia en nuestra provincia.
Hace años que digo que buena parte del problema radica en la decisión explícita del gobierno provincial de invertir muy poco en obra pública.
No quiero que me crean por capricho, por eso he vuelto a buscar datos actualizados, para ver si el diagnóstico ya viejo se mantiene. Antes, para abrir un poco la cabeza, le pedí a ChatGPT y a Gemini que revisen (¡les aclaré que no vale inventar!) cuáles fueron las inundaciones fuertes en la provincia en los últimos tiempos.
Para Gemini se destacan como años de grandes inundaciones los siguientes:
- 1992, 2000, 2017, 2026: Años marcados por graves inundaciones en la localidad deLa Madrid, con desbordes del río Marapa.
- 2007: Año de gran emergencia hídrica y social con severos temporales.
- 2013, 2015, 2017: Años con lluvias extremas que provocaron grandes anegamientos en el área metropolitana y el interior.
- 2025-2026: Se registran lluvias extraordinarias con hasta 170 mm en 48 horas, poniendo a prueba los canales Sur y Norte y evidenciando problemas estructurales.
GPT agrega que la lluvia de estos días fue única: llovió 128 mm en 24 horas, rompiendo el récord de 1985 (124 milímetros en 24 horas).
Extiendo ahora el estudio y le pido que vaya más al pasado. ¿Eran tan frecuentes las inundaciones? GPT me responde: “Si uno arma la serie solo con años verificables, los hitos más sólidos desde 1900 son: 1910-11, 1919-20, 1930, 1931, 1932, década del 30, 1938, 1939, 1948, fines de los 50, 1985, 1992, 1993, 1999, 2000, 2001, 2004, 2006, 2007, 2015, 2017, 2018 y 2026.”
El lector atento verá que entre el ´40 y el ´85 parece haber menos problemas. Según el relevamiento, en los ´50 se priorizó el tema, contratando estudios y trabajos para los desagües pluviales. Además, tras una breve charla con el especialista hídrico tucumano Franklin Adler descubro que en la primera mitad del siglo XX algunos gobernantes tucumanos con visión de futuro construyeron importantes obras para aprovechar el agua y fomentar la producción agrícola e industrial: “se reguló el uso del agua, convirtiendo a Tucumán en una de las primeras provincias en tener una Ley de Riego, se hicieron las obras de los diques La Aguadita (1904), Escaba (1940s), El Cadillal (1960s) y La Angostura y El Cajón (1970s).”
En pocas palabras, acotaría yo: en 60 años 4 diques, en los siguientes 60 años, ninguno.
Entonces, esta pequeña investigación indicaría que las inundaciones han sido mucho más frecuentes en el siglo XXI, y que en sentido inverso a las circunstancias, la prioridad del tema hídrico parece haber sido cada vez más remota para los gobernantes provinciales.
A continuación agrego dos análisis del gasto público, utilizando datos oficiales del Ministerio de Economía de la Nación (Subsecretaría de Coordinación Fiscal Provincial). Tomo todos los datos disponibles en la fuente consultada: desde 2005 hasta el tercer trimestre de 2025. Me pregunto: ¿es prioridad la obra pública en Tucumán? ¿cómo se compara con el resto de las provincias?
En el primer gráfico se observa el porcentaje que ocupa la obra pública sobre el gasto total. Se muestran el dato para el total de 2024, y para el acumulado de 2025 hasta el tercer trimestre. Se ordena los datos de menor a mayor, según 2025. En la etiqueta “total” indico el valor para el consolidado de las 24 provincias argentinas. Podemos ver que las provincias, como un todo, invierten hoy el 8% de su presupuesto total en obra pública. Tucumán está por debajo del 4%. Es decir, debe duplicar su inversión para apenas alcanzar el nivel promedio. Como viene de muy atrás, creo que debería hacer mucho más que duplicarlo. Para ello no requiere subir ningún impuesto, solo cambiar las prioridades del gasto. La obra pública generará trabajo y futuro. ¡Pero ojo, hacerlo bien requiere planificación y compromiso!

En el segundo gráfico me pregunto si esta decisión de invertir poco es nueva o lleva ya un tiempo, para ello comparo nuevamente el porcentaje destinado a gasto de capital (obra pública) tanto para Tucumán como para el consolidado de las 24 provincias entre 2005 y 2024. El cuadro muestra que en la primera década de este siglo Tucumán invertía incluso un mayor porcentaje que la suma del total de provincias. Sin embargo, de 2012 a 2015 se emparejó con las demás, y luego cayó estrepitosamente hasta invertir menos del 3% en 2019. Con ese nivel no sorprende que los puentes se caigan, con ese nivel de inversi´no debe ser difícil siquiera mantener lo que ya tenemos. Traduciendo esto en números crudos diría que la decisión fue: gastar todo en corto plazo (para llegar a fin de mes), incluso si los puentes y las rutas se tienen que caer. Tucumán hace rato que decide sólo sobrevivir, pero no crecer. El problema de mantener esa estrategia es que en un par de décadas no seremos nada a la luz de vecinos que avanzan.
En los últimos años se ha querido reflotar la obra pública. Del 3% de 2024 hemos pasado al 4% de 2025. Es un aumento, pero no alcanza, hay que duplicar para llegar a la provincia promedio. Salta el 5%, Jujuy el 10%, Catamarca el 12% y Santiago el 25%.
Las prioridades están mal. Cambiar implica sólo una decisión de los gobernantes. O una del pueblo. Si no cambiamos, vamos a estar cada día peor. Las opiniones son mías, es verdad, pero los datos no mienten.

