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El consumo no toca fondo: las ventas en supermercados se hunden y la mora familiar llega a niveles críticos


Febrero confirmó lo que se siente en la calle: el consumo masivo cayó un 3,4% interanual y los súper perdieron casi 6 puntos de volumen. Con salarios que pierden por goleada contra la inflación y una irregularidad crediticia que no se veía hace 20 años, el escenario para el primer trimestre de 2026 es de alarma roja.

La ilusión del “rebote” del año pasado se disipó rápido en las góndolas. El inicio de 2026 devolvió al consumo masivo a sus niveles más oscuros desde 2024, con una caída que en febrero se sintió con especial saña en el canal tradicional. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas en supermercados, farmacias y mayoristas retrocedieron un 3,4% interanual, pero el dato que realmente preocupa en las oficinas de las grandes cadenas es la caída mensual: un 6,3% abajo respecto a enero.

Las góndolas del ajuste: menos asado y más segundas marcas

El recorte de los argentinos ya no discrimina categorías. Lo que antes era un “gustito” hoy es un lujo prohibido. Según los datos oficiales, el primer bimestre mostró un desplome dramático en bebidas sin alcohol (-11,2%) y productos perecederos (-8,6%), seguidos de cerca por los artículos de higiene y cosmética.

Incluso las farmacias, un sector históricamente más resiliente, marcaron una baja mensual del 9,1%. La salud también entró en el plan de austeridad forzosa.

El fantasma de la mora: vivir “de prestado” ya no es opción
Detrás de la caída del consumo se esconde un fenómeno mucho más peligroso: el endeudamiento familiar está al límite. Mientras los salarios registrados perdieron un 7,3% de poder adquisitivo en apenas cuatro meses, la mora en los bancos trepó al 10,6%, el nivel más alto en dos décadas.

Pero el verdadero incendio está fuera del sistema tradicional. En las financieras no bancarias y las fintech —donde suele refugiarse el sector más vulnerable y la clase media informal—, la irregularidad ya supera el 27%. Traducido: casi tres de cada diez personas que pidieron un crédito o usaron la billetera virtual para llegar a fin de mes, ya no pueden pagar.

La excepción del E-commerce: ¿Comodidad o búsqueda de ofertas?
En medio del desierto, el comercio electrónico fue el único que mostró signos de vida con un avance anual del 26,5%. Sin embargo, los analistas del sector advierten que esto no es necesariamente un crecimiento del consumo, sino una migración: el consumidor busca en las plataformas digitales el descuento agresivo, la cuota sin interés o el “combo” que ya no encuentra en el supermercado del barrio.

Con una desocupación que ya escala al 7,5% y puestos de trabajo que se degradan hacia el monotributo, la foto de febrero es clara: el bolsillo argentino está en terapia intensiva y el consumo, por ahora, no tiene quien lo resucite.

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