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El salario real profundiza su caída: la pérdida de poder adquisitivo alcanza el 7,9%


Los haberes del sector formal iniciaron el año con un retroceso frente a la dinámica inflacionaria, consolidando cinco meses consecutivos de rendimientos negativos. El fenómeno se desplaza ahora hacia el mercado laboral, donde se observa un incremento del desempleo y una migración forzada hacia la informalidad.

El proceso de ajuste de precios relativos continúa erosionando la capacidad de compra de los ingresos fijos en la Argentina. Según los últimos indicadores del INDEC, los salarios del sector registrado iniciaron el primer mes de 2026 con una expansión nominal del 2%, cifra que resultó insuficiente para equiparar el índice inflacionario del 2,8% registrado en el mismo período. Esta brecha técnica se traduce en una contracción real que ya acumula un 7,9% desde el inicio de la actual administración.

La disparidad en el impacto del ajuste es evidente al desagregar las categorías. El sector público aparece como el principal fusible de la contención del gasto, con una caída real del 17,9% en el acumulado de la gestión, frente a una pérdida comparativamente menor del 2,3% en el sector privado formal. Sin embargo, la tendencia de mediano plazo arroja niveles de remuneración que, en términos históricos, se sitúan entre los más bajos de las últimas dos décadas.

Degradación del mercado laboral y ascenso de la mora
El deterioro del salario no opera de manera aislada, sino que comienza a retroalimentar indicadores críticos en el empleo y el sistema financiero. Los datos oficiales del cuarto trimestre de 2025 confirman un incremento de la desocupación, que se situó en el 7,5%, lo que representa un ascenso de 1,1 puntos porcentuales en términos interanuales. Este escenario se complementa con un fenómeno de precarización: la destrucción de puestos de trabajo bajo relación de dependencia está siendo compensada por un aumento del cuentapropismo y la informalidad, que ya alcanza al 43% de la población activa.

Este cuadro de ingresos deprimidos tiene su correlato directo en la capacidad de cumplimiento de las obligaciones financieras de las familias. El Banco Central (BCRA) ha reportado que la morosidad en el sistema bancario escaló al 10,6%, un máximo que remite a las crisis de principios de siglo. No obstante, el foco de mayor vulnerabilidad se localiza en los estratos extra-bancarios: en las entidades no financieras, la irregularidad de los créditos supera el 27%, impactando de forma severa en el ecosistema de las empresas fintech.

Perspectivas para el cierre del trimestre
Las proyecciones para marzo no sugieren una tregua en la presión sobre los haberes. El sostenimiento de los precios internacionales del crudo, sumado al cronograma de actualización de tarifas de servicios públicos y transporte, mantiene la inflación en un piso proyectado del 3%.

En este contexto, la recuperación del consumo masivo —que registró una contracción del 6,3% mensual en febrero— queda supeditada a una estabilización de los precios que, por el momento, no parece encontrar un techo definitivo. La persistencia de este esquema de salarios rezagados frente a costos regulados plantea un interrogante sobre la sostenibilidad del humor social en el corto plazo.

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