
Se confirmó la muerte de Marino Robles y Solana Albornoz. Los jóvenes, que se movilizaban en un vehículo particular, fueron víctimas de la violencia del temporal que transformó las calles en ríos caudalosos en pocos minutos.
El auto Nissan en el que viajaban fue arrastrado por la fuerza del agua y terminó sepultado bajo el lodo en un canal de desagüe.
Fuentes policiales indicaron que el siniestro se produjo cuando la pareja salía de una fiesta. A pesar de los intentos por maniobrar, la potencia de la crecida habría empujado la unidad hacia una zona crítica de drenaje que se encontraba colapsada.
El escenario con el que se encontraron los rescatistas fue desolador: el coche estaba prácticamente invisible, tapado por ramas y tierra que hicieron necesaria la utilización de maquinaria pesada.
Una trampa mortal tras el festejo
El hecho vuelve a poner en el centro del debate la peligrosidad de los canales abiertos y la velocidad de las crecidas en las zonas con pendientes de la provincia. Familiares y amigos de las víctimas habían iniciado una búsqueda desesperada desde las primeras horas de hoy, que lamentablemente concluyó con el hallazgo de los cuerpos dentro del habitáculo. La justicia tucumana ya interviene para determinar las causas exactas del deceso y las pericias mecánicas sobre el rodado
