
Informes privados de consultoras y universidades aseguran que las estadísticas oficiales están “exagerando” la caída de la pobreza. Según explican, el organismo captó un salto en los ingresos que no se condice con la evolución de los salarios reales ni con el consumo, lo que distorsionó la comparación histórica del indicador.
La reciente publicación del INDEC sobre la distribución del ingreso ha encendido las alarmas entre los especialistas en estadística social. Según un duro informe de la consultora Equilibra, los datos que muestran una baja sensible de la pobreza se sustentan en una “mejor captación” de los ingresos por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), y no en un fortalecimiento real del poder adquisitivo. En otras palabras: la gente está declarando ingresos que antes omitía, lo que genera una mejora estadística que no se siente en el mostrador de los comercios.
La inconsistencia técnica es marcada. Mientras que el PBI creció apenas un 2,1% en el cuarto trimestre de 2025, los ingresos registrados por la EPH mostraron saltos de entre el 43% y el 70% interanual. Esta disparidad indica que el INDEC está captando una riqueza que ya existía pero estaba subdeclarada, lo que termina “inflando” el bienestar de las familias en la estadística oficial.
La brecha entre el SIPA y la EPH
La rigurosidad del planteo de Equilibra se apoya en el cruce de datos administrativos. El índice de salarios formales (SIPA y RIPTE) marcó aumentos de entre el 30% y 37%, pero la encuesta del INDEC reportó un alza del 43% para el mismo sector. Esta diferencia de varios puntos porcentuales sugiere que la encuesta ha dejado de ser comparable con los registros históricos, creando la sensación de una salida de la pobreza que no tiene respaldo en la economía real.
Para el economista Gonzalo Carrera, el fenómeno es generalizado: “No son solo los informales, son todos los niveles de ingresos los que aparecen artificialmente más altos porque se achicó la subdeclaración”.
El diagnóstico del CEDLAS: la pobreza real sería 10 puntos mayor
A esta advertencia se suma el CEDLAS (Universidad de La Plata), que aplicó tres correcciones metodológicas al cálculo oficial. Los resultados son contundentes:
Dato oficial: La pobreza cayó 10 puntos porcentuales entre 2023 y 2025 (del 41,5% al 31,6%).
Dato corregido: La baja real habría sido de apenas 2 puntos, ubicándose en un 41,5%.
Esta brecha de casi 10 puntos de diferencia expone que el país sigue sumergido en niveles de vulnerabilidad similares a los de la pospandemia.
La paradoja del consumo
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, sintetizó la situación como una “paradoja entre la estadística y la capacidad de consumo”. Para los analistas, la medición de la pobreza está perdiendo vigencia como herramienta de comparación hacia atrás. En términos periodísticos, la “motosierra” de la pobreza no habría sido tal, sino más bien un cambio en la forma de pasar el peine sobre los datos, dejando a millones de argentinos en una zona gris donde los números dicen que salieron de la pobreza, pero el bolsillo les dice lo contrario.
