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Melconian 2027: El eterno retorno de la “ortodoxia gradualista” frente al fenómeno Milei


Carlos Melconian ha decidido, una vez más, ponerse el traje de presidenciable. Tras el fracaso de su plataforma en 2023, el economista busca capitalizar el desgaste de la gestión libertaria presentándose como una alternativa “racional”, aunque sus críticas al Presidente suenan más a despecho político que a un diagnóstico superador del estancamiento económico.

El lanzamiento de Melconian para 2027 no es solo una expresión de deseos; es un movimiento que intenta rescatar a la Fundación Mediterránea de la irrelevancia política. En sus últimas declaraciones, el economista disparó contra Javier Milei con una virulencia inusual, acusándolo de “prostituir” el capitalismo. Sin embargo, para muchos analistas, esta postura ignora un dato central: fue justamente la falta de respuestas de la “ortodoxia clásica” que Melconian representa lo que pavimentó el camino para la irrupción del fenómeno libertario.

La contradicción del “superávit” y la demagogia
El eje de su crítica se posó en el corazón del relato oficial: el equilibrio fiscal. “Con el superávit no se come”, sentenció Melconian, en una frase que coquetea con la misma demagogia que él mismo solía criticar en el pasado. Resulta paradójico que un economista que siempre pregonó la austeridad ahora cuestione el ajuste, dejando entrever que su principal objeción no es el qué, sino el quién está al mando de la botonera económica.

Además, su insistencia en un “capitalismo occidental” sin extremos parece ignorar la profundidad de la crisis argentina, que en 2023 demandaba medidas de shock que su propio programa, por entonces bajo el ala de Patricia Bullrich, no lograba definir con claridad.

El equipo que no fue y el programa reciclado
Melconian insiste en que su equipo técnico “no se desarmó”, pero lo cierto es que la estructura que armó para el IERAL quedó desdibujada tras la victoria de Milei. Su propuesta actual suena a una versión reciclada de planes anteriores que no lograron seducir al “Círculo Rojo” ni captar el voto popular.

La deuda de la efectividad: Mientras critica la “motosierra” por su agresividad, Melconian no ha logrado explicar cómo su esquema gradualista evitaría la agonía de una economía que lleva una década sin crecer.

El factor “Casta”: Al presentarse como una opción de orden y equipos técnicos tradicionales, corre el riesgo de quedar pegado a la vieja política que el electorado castigó en las urnas.

¿Candidato o comentarista de lujo?
El desafío de Melconian será demostrar que tiene algo más que frases ingeniosas y metáforas de barrio (“fideos con tuco”, “overol profesional”). Por ahora, su candidatura parece más un intento de mantenerse vigente en el prime time televisivo que una construcción política con anclaje territorial.

En un escenario donde el post-mileísmo todavía es una incógnita, Melconian apuesta a que la sociedad se canse del estruendo libertario y busque refugio en un moderado. El problema es que, en la historia reciente argentina, el camino del medio suele ser el más corto hacia la intrascendencia electoral, especialmente cuando se intenta vender racionalidad desde el mismo rincón que no supo ver venir la crisis.

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