
El Ministerio de Salud Pública de Tucumán oficializó la detección de 155 casos confirmados de fiebre chikungunya tras el último monitoreo realizado en la sala de situación del Hospital de Niños. Si bien las autoridades aclararon que menos del 50% de los pacientes se encuentran actualmente en fase activa de la enfermedad, el aumento de la vigilancia epidemiológica responde a un escenario regional complejo en el norte argentino. Por el momento, la incidencia del dengue se mantiene en niveles bajos, lo que permite al sistema sanitario concentrar sus recursos en el bloqueo de este virus específico.
Zonas críticas y operativos territoriales
La distribución de los contagios ha delimitado dos “zonas calientes” donde se ha reforzado la presencia territorial: el sur de San Miguel de Tucumán y la localidad de El Manantial. En estos puntos, brigadas sanitarias ejecutan operativos de búsqueda activa de sintomáticos y controles domiciliarios para eliminar criaderos del mosquito Aedes aegypti. El objetivo de estos bloqueos es encapsular los brotes locales antes de que la circulación viral se extienda a otros departamentos de la provincia.
Coexistencia con virus respiratorios
En paralelo al frente epidemiológico por arbovirosis, el sistema público de salud enfrenta una demanda moderada por patologías respiratorias estacionales. Actualmente se registran cerca de 100 casos de bronquiolitis y una circulación activa de virus de Influenza A (H3N2) y B, además de rinovirus. Las autoridades advirtieron que la coexistencia de estas afecciones con el chikungunya exige un diagnóstico clínico preciso, por lo que se ha instruido a las guardias para priorizar la atención de cuadros febriles agudos.
Prevención y consulta temprana
Ante este panorama, el Ministerio de Salud insistió en la importancia de la consulta médica inmediata frente a la aparición de fiebre alta o dolores articulares intensos. Con los vacunatorios activos y los operativos de descarrachado intensificados, la gestión sanitaria busca evitar que el virus escale durante el cierre de la temporada, marcando un ultimátum a la prevención domiciliaria en los barrios más afectados.
