
Víctor Gabriel Autalán acribilló de cuatro disparos a Cristian Cardozo el pasado sábado a plena luz del día. El atacante gozaba de un beneficio de prisión domiciliaria, pero no contaba con pulsera electrónica ni vigilancia policial, lo que le permitió circular libremente por el barrio.
El asesinato de Cristian Esteban Cardozo (34) vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de los controles judiciales en Tucumán. El sospechoso, con antecedentes y una reincidencia reciente, fue capturado tras un operativo de la División Homicidios y ya se encuentra bajo prisión preventiva por cuatro meses.
El hecho: ataque a quemarropa y huida
El crimen ocurrió en la intersección de pasaje Jorge Luis Borges y Yamandú Rodríguez. Según la investigación encabezada por el fiscal Carlos Sale, Autalán interceptó a la víctima y le efectuó cuatro disparos a corta distancia.
A pesar de ser trasladado de urgencia al Centro de Salud por personal policial, Cardozo falleció minutos después debido a la gravedad de las heridas. Durante la detención de Autalán, la policía secuestró un arma de fuego que sería la utilizada en el ataque.
El “insólito” beneficio judicial
Lo que más impacto generó en los investigadores es la situación procesal del imputado al momento del crimen:
- Antecedentes: En 2024 fue condenado a 4 años por venta de drogas.
- Reincidencia: En enero de este año volvió a ser detenido por el mismo delito mientras gozaba de libertad condicional.
- Falla de control: Pese a su historial, la Justicia le otorgó el arresto domiciliario el 20 de enero, pero sin pulsera electrónica ni consigna policial. Al no haber monitoreo, el Estado nunca supo que Autalán había abandonado su vivienda para cometer el asesinato.
Hipótesis: ¿Venganza o disputa territorial?
Si bien inicialmente se barajó una motivación sentimental, la División Homicidios —bajo el mando de los comisarios Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Ángel Carabajal— ahora apunta a un ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico.
- Vínculo con operativos: La víctima era pariente de personas involucradas en un secuestro de tres kilos de cocaína ocurrido hace apenas dos semanas.
- Miedo en el barrio: Los vecinos de La Costanera denuncian un “pacto de silencio” por temor a represalias, describiendo a los involucrados como “gente muy pesada” dentro del ambiente delictivo local.
El barrio permanece bajo vigilancia ante el temor de nuevos enfrentamientos entre grupos antagónicos. La justicia investiga si el ataque fue una respuesta directa al reciente golpe al narcotráfico en la zona o si se trató de una disputa interna por el control de la venta de estupefacientes en los pasajes de La Costanera.
