
El empresario del transporte Sergio Sansone rompió el silencio en Bisturí | Periodismo al hueso tras formalizar una denuncia penal contra la comisión directiva de AETAT. Durante la entrevista, el titular de las líneas 8 y San Pedro de Colalao describió un sistema de manejo de fondos “puertas adentro”, falto de transparencia y con métodos que comparó directamente con el accionar mafioso.
Fondos secretos y cheques en “cuevas”
El detonante de la denuncia fue el descubrimiento de irregularidades en la distribución de los subsidios que el Gobierno destina al transporte. Según Sansone, la distribución de estos fondos —que debería basarse en el formulario 931 (cantidad de empleados)— se maneja de forma oscura.
“La distribución es todo puertas adentro y al final te dicen: ‘esto es lo que te toca’. En noviembre de 2024 encontré cheques emitidos por AETAT a nombre de mis empresas que nunca nos entregaron”, reveló el empresario. Según la información que maneja la justicia, esos valores habrían sido desviados y vendidos en “cuevas” financieras.
A raíz de esta denuncia, el pasado viernes se realizó un allanamiento en la sede de AETAT buscando evidencia. Sansone sostiene que el carácter “secreto” de las liquidaciones tiene un solo objetivo: evitar que los empresarios fuera de la cúpula sepan con qué parte del dinero se queda la comisión directiva.

La “palanca extorsiva” y el rol de UTA
Sansone denunció que pedir rendición de cuentas lo convirtió automáticamente en “persona no grata” para la cámara empresarial. Sin embargo, lo más grave fue su descripción de cómo funciona el brazo ejecutor del sistema cuando un empresario decide levantar la voz.
“El modus operandi es sencillo: si te quejás, accionan a través del sindicato de UTA. Te paran la empresa, te la quitan y se la dan a los ‘señores feudales’ que quieren seguir robando líneas”, disparó. En este sentido, aseguró que ya sufrió la quita de la línea 131, la cual hoy es operada por Jorge Berretta tras una maniobra que calificó de extorsiva.
Atentados y agresiones directas
Consultado sobre los incendios de unidades y ataques con “miguelitos” que sufrieron sus coches meses atrás, Sansone descartó que sean hechos aislados. Afirmó que ya no recibe amenazas porque pasaron directamente a la ejecución: “Me han ejecutado contra el paredón. Todo lo que hemos visto de daños tiene que ver con esto porque no están preparados para que alguien les haga frente por los canales legales”.
Sobre la situación actual del servicio, Sansone coincidió en que los costos han volado —especialmente el combustible y los salarios—, pero remarcó que el transportista hoy “se come los fierros” porque no hay margen para renovar las unidades.
“Unos cuantos pocos se enriquecen a costa del trabajo de todos. UTA terminó siendo el sindicato de los empresarios del transporte”, sentenció, dejando en claro que no tiene miedo de abandonar la actividad si la situación no cambia: “Soy un buscavidas, no estoy aferrado a ninguna teta. No tengo miedo de dejar de vender boletos para vender otra cosa”.
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