
En una entrevista con Bisturí | Periodismo al hueso, el legislador Walter Berarducci defendió su proyecto de ley para autorizar al Poder Ejecutivo a gestionar un crédito internacional de 600 millones de dólares, destinado exclusivamente a obras de infraestructura hídrica. Tras la reciente creación de la Comisión Especial de Estudios Hídricos (también de su autoría), Berarducci sostuvo que Tucumán debe dejar de tratar el agua como una “desgracia bíblica” (haciendo referencia al discurso del legislador Marcelo Herrera en la última sesión) para empezar a verla como un recurso estratégico.
“En Tucumán tenemos 60 cuencas con características diferentes que requieren diagnósticos y soluciones urgentes”, explicó el legislador. Según su planteo, el financiamiento debe aplicarse a proyectos críticos como los diques Potrero de las Tablas y El Clavillo, además del dragado de los embalses actuales. “Desde la década del 60 no se realiza un dragado en El Cadillal; hoy el dique ha perdido el 50% de su capacidad de reserva por los sedimentos. Necesitamos obras de contención y lagunas de laminación, no soluciones de coyuntura como llevar colchones y bolsones después de cada inundación“, sentenció.
El “fracaso” de la política de transporte
Berarducci también fue lapidario con el sistema de transporte público, calificándolo como un “reconocimiento explícito del fracaso de la gobernación”. Criticó que la provincia destine cerca de 7.000 millones de pesos mensuales a las empresas de AETAT sin exigir eficiencia en el servicio. “El criterio para distribuir subsidios es el formulario 931 (cantidad de empleados) y no la cantidad de usuarios o los kilómetros recorridos. Es un sistema anacrónico diseñado hace 60 años; dar plata no es tener una política de transporte”, disparó.
“Tucumán necesita una alternativa y una alternancia real. Yo critico, pero también doy alternativas con proyectos para crear consorcios metropolitanos y rediseñar el transporte para los próximos 20 años”, concluyó.
