
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, expresó este viernes su preocupación y rechazo ante la decisión del Gobierno nacional de prohibir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada. La medida del Ejecutivo central, que incluyó la baja de las acreditaciones vigentes y el cierre de la sala de prensa bajo el argumento de “seguridad nacional” por presunto espionaje, fue calificada por el mandatario tucumano como un hecho sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1983. Jaldo remarcó que la libertad de prensa es la esencia básica del sistema republicano y manifestó su solidaridad con los trabajadores de medios afectados.
El valor de la conferencia de prensa como herramienta institucional
Frente a la restricción impuesta en Balcarce 50, Jaldo puso en relieve la política comunicacional de su gestión en la provincia, donde se prioriza el contacto directo a través de conferencias de prensa diarias. El gobernador sostuvo que estas instancias son fundamentales para que la sociedad reciba una versión oficial y veraz de los actos de gobierno, permitiendo a los periodistas preguntar y repreguntar con libertad. Según el mandatario, este intercambio garantiza que la comunidad esté correctamente informada y evita que la información se desvirtúe en el camino, reduciendo los riesgos de la desinformación.
Advertencia sobre los riesgos de la falta de canales oficiales
El mandatario tucumano advirtió que la ausencia de canales institucionales claros para la prensa puede derivar en interpretaciones erróneas que equivoquen a la sociedad. En este sentido, subrayó que la noticia debe ser veraz, cierta y real, algo que solo se logra manteniendo abiertas las puertas de las instituciones a los cronistas. Finalmente, Jaldo insistió en que el bloqueo al trabajo periodístico en la sede de gobierno nacional no tiene lugar en el esquema democrático actual y reafirmó el compromiso de su administración de sostener la apertura informativa en Tucumán.
