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Ciencia y tecnología en la 50° Feria del Libro de Buenos Aires

Investigadores, becarios y técnicos del CONICET fueron protagonistas de una jornada de conocimiento, diálogo y descubrimiento que permitió acercar la ciencia a miles de asistentes y despertar vocaciones científicas en estudiantes de primaria y secundaria.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2026 e invitado por Fundación El Libro, el CONICET, a través del Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr) y el área de Ferias y Exhibiciones pertenecientes a la Dirección de Relaciones Institucionales, ofreció en el espacio Zona Explora, una agenda de diversas actividades, talleres lúdicos y participativos para público general, familias y escuelas. Además, contó con la participación de más de 70 investigadores, becarios y técnicos pertenecientes a diferentes institutos del Consejo.

El espacio fue el punto de encuentro de la ciencia con más de 4000 asistentes, entre estudiantes de primaria y secundaria, educadores y ciudadanía general, a través de actividades lúdicas y talleres que promovieron el acercamiento a temáticas como biomedicina, robótica e inteligencia artificial, así como exploraciones arqueológicas, la experiencia bajo el mar, neurociencia, medicina y genética, entre otras.

Divulgación y vocaciones científicas

Investigadores del CONICET pertenecientes al Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-Fundación IBYME), el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, UBA-CONICET), el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA, CONICET-MPSP), el Laboratorio de Robótica y Sistemas Embebidos del Instituto de Investigación en Ciencias de la Computación (ICC, UBA-CONICET) y el Grupo de Estudio del Mar Profundo Argentino (GEMPA) compartieron con el público diferentes actividades y experiencias vinculadas a la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

El IBYME presentó propuestas lúdicas, con fichas de juegos y premios orientadas a divulgar conocimientos sobre salud, biología celular y avances biomédicos. Karina Mariño, investigadora del CONICET y vicedirectora del Instituto destacó la sólida trayectoria en divulgación científica y la importancia de acercar la ciencia a la sociedad: “Nuestro propósito en este espacio es mostrar cómo funciona un laboratorio y estimular nuevas vocaciones desde edades tempranas. Uno de los principales desafíos actuales es conectar con las nuevas generaciones mediante propuestas más visuales, interactivas y lúdicas, capaces de transmitir conocimientos de manera atractiva”, señaló Mariño.

Desde el IFEVA se presentaron distintas propuestas interactivas que invitaron al público a descubrir cómo se estudian los sistemas productivos, los recursos naturales y la biodiversidad. Entre las propuestas se destacaron experiencias vinculadas al monitoreo de cultivos y ecosistemas, el rol del carbono del suelo y el juego de mesa “Decomponology”, orientado a comprender cómo las decisiones humanas impactan en la salud del suelo y el clima.

La investigadora del CONICET Laura Yahdjian compartió los trabajos que el IFEVA desarrolla en los pastizales del Río de la Plata, un ecosistema que se extiende por la región pampeana, Uruguay y el sur de Brasil, y que es utilizado para la actividad ganadera. Durante la actividad, el equipo explicó cómo estudian los efectos del ganado sobre la biodiversidad, analizando plantas, insectos y distintos artrópodos presentes en estos ambientes. “Muchas personas se sorprendieron al conocer algunos de los resultados de nuestras investigaciones, por ejemplo que las vacas cumplen un rol importante en el mantenimiento del pastizal y que, al retirarlas, el ecosistema comienza a transformarse y a ser dominado por arbustos y otros tipos de vegetación”, señaló Yahdjian. La investigadora destacó además la importancia de este tipo de espacios para acercar la ciencia a los jóvenes y despertar interés por las carreras científicas y por la conservación de los ecosistemas naturales.

Por su parte, la investigadora del CONICET Gabriela Cordon encabezó una propuesta destinada a acercar al público el vínculo entre las semillas, los cultivos y los alimentos de consumo cotidiano. A través de actividades interactivas, las personas pudieron observar, tocar y oler semillas de trigo, soja, colza, cebada y otros cultivos, además de relacionarlas con productos derivados como aceites, harinas, polenta y distintos alimentos elaborados. También se realizaron juegos para asociar nombres comunes y científicos de las especies y se entregaron semillas de cultivos de invierno para promover experiencias de siembra en los hogares.

“Muchas veces, especialmente en ámbitos urbanos, se pierde el contacto con el origen de los productos que usamos todos los días. Que los chicos puedan descubrir que el pan, el aceite o muchos alimentos nacen de una semilla genera sorpresa y curiosidad”, explicó Cordon. Además, la científica remarcó que estas actividades permiten mostrar que “la cocina también es un pequeño laboratorio” donde intervienen procesos biológicos y químicos vinculados con el trabajo que se realiza en el campo y en los institutos de investigación. “Despertar esa curiosidad es fundamental, porque es lo que puede nutrir las vocaciones científicas del futuro”, sostuvo la investigadora.

Exploración en detalle de la biodiversidad marina

Asimismo, investigadores del CONICET que participaron de la expedición “Talud Continental IV” al Cañón Submarino Mar del Plata compartieron su experiencia a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. Integrantes del GEMPA exhibieron fotografías, videos y materiales obtenidos durante la campaña científica, que incluyó el uso del vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian para explorar las profundidades del océano con transmisión en vivo en calidad 4K. La propuesta incluyó además réplicas de invertebrados realizadas mediante impresión 3D, ejemplares biológicos y estaciones con lupas y microscopios para observar en detalle organismos marinos y cortes histológicos utilizados en las investigaciones.

De la actividad participaron especialistas de distintas áreas de las ciencias del mar, entre ellos Daniel Lauretta, jefe científico de la campaña e investigador especializado en anémonas y corales; Diego Urtiaga y Valeria Teso, especialistas en moluscos marinos; Mariano Martínez, dedicado al estudio de holotúridos o pepinos de mar; Emmanuel Pereira, investigador en decápodos; Martín Brogger, especialista en equinodermos; y la geóloga Graciela Bozzano, experta en cañones submarinos. Como parte de las propuestas de divulgación, también se presentó el juego de mesa “Expedición al fondo marino”, desarrollado por el equipo de VocAr, que invitó a niños y adultos a recorrer distintas zonas de profundidad oceánica y aprender sobre biodiversidad marina de manera lúdica e interactiva.

“Lo que mostramos fue una selección de imágenes y materiales generados durante la expedición para interactuar con el público y despertar preguntas y curiosidad sobre lo que vimos en el cañón submarino Mar del Plata. Este tipo de actividades son fundamentales porque permiten salir del laboratorio y acercar la ciencia a la gente. Poder conversar cara a cara, especialmente con los más jóvenes, ayuda a que conozcan qué hacemos en el CONICET, cómo trabajamos y por qué estas investigaciones son importantes. Además, ese intercambio puede despertar vocaciones científicas y generar nuevas preguntas sobre el mar profundo y la biodiversidad marina”, explicó Daniel Lauretta.

Neurociencias, biología molecular y genética

Por su parte, investigadores y becarios del IBioBA presentaron iniciativas destinadas a dar a conocer el trabajo que se desarrolla en áreas como neurociencias, genética y biología molecular. Desde el instituto explican que su trabajo abarca múltiples áreas de investigación, entre ellas cáncer, tumores neurooncología y neuroendócrinos, además de estudios sobre enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer. En paralelo a las investigaciones aplicadas, remarcan la relevancia de la ciencia básica, orientada a comprender procesos esenciales como el funcionamiento celular, la percepción, la memoria y el aprendizaje. En relación con la divulgación, el becario Agustín Morellato destacó el entusiasmo que generan estas propuestas en públicos de todas las edades, desde niños y adolescentes hasta personas adultas. “Las experiencias interactivas, vinculadas con fenómenos cotidianos como la percepción de los colores, los olores o los sentidos, facilitan el interés. Es muy lindo ver como un chico de diez o doce años se entusiasma como si fuese la primera vez que descubre un planeta, eso te lleva a recuerdos de tu propia vocación”. Y aseguró que: “Estos espacios ponen en valor el trabajo del instituto a la comunidad”.

Robótica e inteligencia artificial

En tanto, el Laboratorio de Robótica convocó a estudiantes y familias con actividades interactivas centradas en robótica, automatización e innovación tecnológica. Con la muestra de distintos vehículos aéreos autónomos se mostró la capacidad tecnológica para realizar mapeos forestales, sacar imágenes e información de este tipo de ambientes, relevantes para reservas o parques naturales, como identificar talas indiscriminadas, focos de incendio, qué tipo de especies hay o una reconstrucción para que tengan información volumétrica de qué tipo de de situación presenta el ambiente en sí mismo.

Después, otro de los proyectos del Laboratorio es la vinculación con la Escuela Philips, para llevar la robótica a un ambiente educativo, desarrollando distintas herramientas de inteligencia artificial (IA) en robots cuádrupedos o hexápodos. En este marco, el becario del CONICET, Francisco Raverta segura que “la idea de estos proyectos es generar algoritmos basados en IA que les den patrones de caminata específicos y que sean más inteligentes para mapear terrenos en condiciones de alta complejidad, por ejemplo, explorar una cueva para hacer minería y antes de mandar a una persona poder identificar si el ambiente es hostil. También tenemos algunos proyectos más que están trabajando sobre visión aplicada a robótica con brazos mecánicos”. En referencia a la experiencia en la Feria del Libro, Raverta asegura que “es interesante acercarles a los chicos la robótica, aunque sea desde un lado pedagógico, para que sepan que existen análisis e investigaciones que se están haciendo desde universidades públicas, por ejemplo, para tratar distintos frentes problemáticos que hay en la sociedad”.

Divulgación arqueológica

Estuvo presente la “Arqueoescuela”, el grupo de arqueólogas del CONICET, enfocado en la divulgación del conocimiento arqueológico a través de actividades didácticas. La investigadora del Consejo en el Instituto de Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Luciana Eguia valoró la convocatoria del Programa VocAr, en la Feria del Libro, para estimular vocaciones científicas y mostrar a niños y adolescentes que dedicarse a la ciencia es una posibilidad real, valiosa y diversa. “Entre las actividades que desarrollamos se encuentran simulaciones de excavación y el “desafío de la zaranda”, una experiencia interactiva que nos permite explicar cómo trabaja la arqueología, qué son los microvestigios y cómo, a partir de pequeños hallazgos, es posible reconstruir aspectos de la vida de las sociedades del pasado”, aseguró la investigadora.

En paralelo a todas estas actividades, el Programa VocAr también brindó una serie de propuestas y contenidos orientados a generar experiencias en torno a las vocaciones científicas dirigido a escuelas y familias, como “Armá tu científico”, “Descubriendo el fondo marino”, las fichas “Organismos marinos para completar” y el juego de mesa “Expedición al fondo marino”.

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