
Las autoridades confirmaron el estado de las reparaciones y adelantaron que la rehabilitación total del corredor demandará entre diez y doce meses.
El Poder Ejecutivo Nacional confirmó la paralización del servicio ferroviario de larga distancia que une la terminal de Retiro con Córdoba y Tucumán, a raíz de serias deficiencias en la infraestructura detectadas tras un descarrilamiento ocurrido en septiembre de 2025. La información fue presentada en el Informe 145 ante la Cámara de Diputados por el Ministerio de Economía, donde se detallan las causas del corte y el plan de rehabilitación del corredor.
La interrupción del servicio se dispuso de manera preventiva luego del accidente registrado el 20 de septiembre en Santiago del Estero, cuando la formación de pasajeros N° 266, operada por Trenes Argentinos, descarriló y cinco de sus coches se salieron de las vías. Las primeras investigaciones descartaron errores humanos y apuntaron directamente al deterioro de la infraestructura ferroviaria como factor determinante.
Según informó la concesionaria Nuevo Central Argentino S.A. (NCA), el siniestro se produjo por el hundimiento del riel, originado en fallas estructurales en los durmientes. Los estudios posteriores revelaron la presencia de hongos y pudrición en la cara inferior de estas piezas clave, en contacto con la piedra balasto. Este tipo de daño fue calificado como un “vicio oculto”, ya que no puede detectarse a simple vista durante las inspecciones habituales.
El relevamiento técnico identificó cerca de 50.000 durmientes en mal estado a lo largo de los ramales que conectan Retiro con Córdoba y Tucumán, lo que obliga a una intervención de gran escala.
Frente a este escenario, el Gobierno nacional aprobó un plan de reactivación por etapas que contempla el reemplazo integral de los durmientes afectados. La primera fase se concentrará en el ramal Rosario–Córdoba, comenzando por el tramo Villa María–Córdoba, con un plazo estimado de cuatro meses. Luego, las obras avanzarán hacia Villa María–Rosario y continuarán progresivamente hacia el norte del país.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, la rehabilitación completa del corredor demandará entre diez y doce meses, lo que implica un impacto prolongado en la conectividad ferroviaria de pasajeros y en la logística regional.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que la suspensión del servicio responde a criterios de seguridad operativa y que las tareas se coordinarán con la concesionaria para acelerar los tiempos sin comprometer la calidad de las obras.
En este contexto, el desafío para los próximos meses será garantizar el cumplimiento del cronograma, informar de manera clara a los usuarios y restablecer gradualmente el servicio, en un corredor clave para el transporte de pasajeros en el interior del país.
Documento oficial: el informe completo
A continuación, se transcribe de manera íntegra la respuesta brindada por el Gobierno Nacional ante las consultas legislativas sobre el servicio ferroviario:
“El Ministerio de Economía informa, en relación con la suspensión de los servicios ferroviarios de larga distancia en los corredores Retiro – Tucumán y Retiro – Córdoba, que la medida tuvo origen en el descarrilamiento ocurrido el 20 de septiembre de 2025, aproximadamente a la 01:30 horas, en el tramo comprendido entre las estaciones Ardiles y Gramilla, Provincia de Santiago del Estero, a la altura del PK 1055+230 del Ramal N° 1 Rosario – Tucumán.
En dicho evento se vio involucrada la formación del tren de pasajeros N° 266 (TA 266), operado por SOFSE, compuesta por una locomotora (N° 0007) y ocho coches remolcados, de los cuales cinco descarrilaron, permaneciendo encarrilados la locomotora y los tres coches restantes.
A partir del hecho, la Operadora Ferroviaria inició un proceso de investigación preliminar, del cual surgió que no se registraron factores asociados al material rodante ni a las prácticas operativas, orientándose el análisis hacia el estado de la infraestructura de vía.
En ese marco, se requirió a la concesionaria Nuevo Central Argentino S.A. (NCA), responsable del sector, la elaboración de un informe técnico sobre las causas del evento y la definición de un plan de acción.
Mediante Nota NCA-SOFSE 087/25 de fecha 29 de septiembre de 2025, la concesionaria informó que el descarrilamiento se produjo como consecuencia del hundimiento del riel de corrida al paso del tren, originado en fallas estructurales de los durmientes, los cuales presentaban deterioro interno —hongos, cambios de color de las fibras y signos de pudrición— en su cara inferior, no visible por encontrarse en contacto con la piedra balasto, lo que generó pérdida de resistencia estructural.
Esta condición no resultaba detectable a simple vista ni mediante inspecciones habituales, dado que la cara superior de los durmientes y las fijaciones no presentaban indicios externos, lo que permite caracterizar el evento como derivado de un vicio oculto.
En este sentido, tanto el personal de la concesionaria en sus patrullajes como las inspecciones realizadas con anterioridad por la autoridad de fiscalización no habían detectado anomalías en el sector.
El tramo afectado había sido objeto de intervenciones de mejoramiento en el año 2020, incluyendo reemplazo de durmientes, fijaciones, aporte de balasto y trabajos de nivelación y alineación.
No obstante, el nivel de degradación registrado en los elementos afectados no se condice con su antigüedad ni con las condiciones de resistencia esperables para ese tipo de material, habiéndose identificado irregularidades en la provisión de los mismos, actualmente bajo investigación judicial, con la correspondiente denuncia efectuada por la concesionaria.
Como resultado del relevamiento posterior, se identificaron aproximadamente 50.000 durmientes en mal estado en los ramales Rosario – Córdoba y Rosario – Tucumán.
En forma preventiva, SOFSE dispuso la suspensión del servicio Retiro – Tucumán inmediatamente después del descarrilamiento, mientras se aguardaban los informes técnicos pertinentes, procediendo asimismo al reintegro de los pasajes previamente vendidos y a la cancelación temporaria de su comercialización.
Con posterioridad, mediante la referida Nota NCA-SOFSE 087/25, la concesionaria solicitó formalmente la continuidad de la suspensión y su ampliación al Ramal N° 2 Rosario – Córdoba, hasta tanto se completaran las tareas de relevamiento integral y se ejecutara el plan de acción correspondiente.
La Comisión Nacional de Regulación del Transporte, en su carácter de autoridad de fiscalización, coincidió con el diagnóstico técnico y avaló las medidas adoptadas, en resguardo de la seguridad operacional.
Las actuaciones administrativas vinculadas incluyen, entre otras, la Nota NCA-SOFSE 087/25 (29/09/2025), mediante la cual se informaron las causas del evento y se solicitó la ampliación de la suspensión; las comunicaciones cursadas a las autoridades competentes con el detalle del plan de acción; las actualizaciones posteriores en las que se informó que la remediación demandaría entre diez y doce meses; y las presentaciones mediante las cuales se definió la priorización de los trabajos en el Ramal Rosario – Córdoba y el avance escalonado de las obras.
En todas las instancias, la autoridad de fiscalización ha acompañado y validado el diagnóstico y las medidas adoptadas.
En cuanto a la planificación técnica, el plan de acción elaborado por la concesionaria contempla el reemplazo de la totalidad de los durmientes afectados y una segunda etapa de monitoreo, control y seguimiento mediante relevamientos sistemáticos de la traza.
En función de criterios operativos, se dispuso priorizar la intervención en el Ramal Rosario – Córdoba, comenzando por el tramo Villa María – Córdoba, con un plazo estimado de cuatro meses, para luego continuar con el tramo Villa María – Rosario y progresivamente con el resto de la traza hasta Tucumán.
Al último relevamiento informado, las tareas registraban distintos grados de avance según tramo, con ejecución en curso en todos los sectores comprometidos. El plazo total estimado para la remediación integral se sitúa entre diez y doce meses, sujeto a la disponibilidad de materiales y a la capacidad operativa de las cuadrillas de trabajo.
Los criterios técnicos aplicados se orientan a garantizar las condiciones de seguridad de la circulación ferroviaria, en particular la estabilidad y geometría de la vía, priorizando el reemplazo de los elementos que no aseguran los parámetros requeridos.
La fiscalización es ejercida por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, que realiza el seguimiento permanente de los trabajos, habiendo verificado que la falla detectada constituía un defecto no observable mediante los mecanismos de control habituales.
Asimismo, se han instrumentado las medidas administrativas correspondientes en materia de control y sanción vinculadas al mantenimiento de la infraestructura.
Durante todo el proceso, tanto SOFSE como la CNRT y las áreas competentes de la Secretaría de Transporte mantienen un seguimiento continuo de la ejecución del plan de acción, con el objeto de asegurar que el restablecimiento de los servicios se produzca únicamente cuando se encuentren plenamente garantizadas las condiciones técnicas y de seguridad requeridas, evitando cualquier riesgo para los usuarios y asegurando la continuidad del servicio público ferroviario en condiciones adecuadas.”
