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Advierten que el Gobierno da “otro paso” para ceder el desarrollo nuclear argentino a Estados Unidos

La Comisión Nacional de Energía Nuclear avanza en la puesta en venta de sus activos. Ahora abre la puerta a que grupos privados se tienten con el reactor RA-10, casi finalizado por el gobierno anterior, y para que EE.UU. se lleve un recurso estratégico: el uranio.


La reciente decisión de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de formalizar un procedimiento para la presentación de iniciativas privadas encendió fuertes críticas de especialistas, trabajadores y sectores vinculados al desarrollo científico nacional, que advierten sobre un posible proceso de privatización de activos estratégicos ligados al sistema nuclear argentino.

La medida establece un marco administrativo para que empresas privadas nacionales e internacionales puedan acceder a información, documentación e incluso visitar instalaciones dependientes de la CNEA en distintos puntos del país con el objetivo de evaluar posibles proyectos o inversiones.

Para los críticos, detrás de la iniciativa existe una intención política de abrir el camino a la entrega de recursos estratégicos y desarrollos tecnológicos nacionales, especialmente frente al creciente interés de Estados Unidos en el uranio argentino y en la industria nuclear local.

El interés de Washington

La preocupación se intensificó luego de que funcionarios estadounidenses manifestaran públicamente su interés en los recursos energéticos argentinos. Uno de ellos fue Scott Bessent, quien el año pasado sostuvo que Argentina posee importantes reservas de uranio y destacó la intención de empresas norteamericanas de desembarcar en el sector.

La decisión de la CNEA se da además en el marco del memorándum de cooperación firmado entre Argentina y Estados Unidos para la gobernanza e inversión en minerales críticos, un acuerdo que forma parte de la estrategia norteamericana para garantizar el control de recursos estratégicos vinculados a la transición energética y la competencia global con China.

El ingeniero especialista en energía nuclear Nicolás Malinovsky sostuvo que Estados Unidos busca “desarticular capacidades locales” para convertir a Argentina en proveedora de recursos y compradora de tecnología extranjera. Según explicó, uno de los objetivos centrales de Washington es asegurar el acceso al uranio argentino para reducir su dependencia del suministro ruso.

Reactores estratégicos

Entre los activos más valiosos del sistema nuclear argentino aparecen el reactor CAREM y el RA-10.

El CAREM, diseñado íntegramente en Argentina, es considerado uno de los desarrollos más importantes de la industria nuclear nacional y se encontraba cerca de su finalización antes de quedar paralizado durante la actual gestión. Especialistas señalan que su potencial comercial podría representar miles de millones de dólares para el país.

En tanto, el RA-10, construido en el Centro Atómico Ezeiza, apunta principalmente al abastecimiento de radioisótopos para tratamientos y diagnósticos médicos vinculados al cáncer. El reactor se encuentra prácticamente terminado y podría generar importantes ingresos anuales mediante exportaciones y servicios tecnológicos.

Sin embargo, distintos sectores temen que ambas tecnologías puedan terminar siendo transferidas o concesionadas a privados extranjeros.

Uranio y recursos estratégicos

Otro de los puntos centrales del debate es el uranio. Argentina posee alrededor de 40 mil toneladas de reservas de este mineral estratégico, utilizado como combustible para centrales nucleares y considerado clave para industrias vinculadas a la inteligencia artificial y la transición energética.

Según Malinovsky, el interés estadounidense responde a la necesidad de asegurar abastecimiento propio tras la prohibición de importar uranio ruso impulsada por la administración norteamericana.

Actualmente, la minería de uranio en Argentina permanece prácticamente paralizada desde la década de 1990, cuando las políticas de apertura económica llevaron al desmantelamiento parcial del sector nuclear nacional.

Críticas internas y deterioro institucional

La situación también reavivó las denuncias de trabajadores de la CNEA sobre recortes presupuestarios, deterioro salarial y pérdida de capacidades técnicas dentro del organismo.

En un informe difundido recientemente, empleados del sector alertaron sobre la incorporación de personal sin experiencia específica en puestos directivos y cuestionaron el rumbo de la política nuclear argentina.

El físico e investigador del CONICET Diego Hurtado comparó el escenario actual con el proceso de privatizaciones de los años noventa y aseguró que la falta de inversión pública empuja a la CNEA a buscar financiamiento privado mediante la cesión de activos estratégicos.

En paralelo, el llamado “plan nuclear argentino” impulsado por el Gobierno nacional también quedó bajo cuestionamiento. Días atrás, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que el programa anunciado en diciembre de 2024 aún no fue puesto en marcha.

Mientras tanto, desde distintos sectores científicos advierten que la apertura a capitales privados extranjeros podría significar la pérdida de una oportunidad histórica para consolidar a Argentina como potencia tecnológica y nuclear en la región.

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