
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán atraviesa un clima de fuerte tensión institucional luego de que se conocieran dos denuncias por violencia de género que involucran a un estudiante y a un trabajador no docente.
Tras la difusión de los casos y la circulación de publicaciones en redes sociales, la UNT confirmó que activó el Protocolo de Actuación ante situaciones de Violencia de Género y Discriminación, mientras que estudiantes de distintas carreras realizaron una asamblea abierta para exigir respuestas concretas de las autoridades.
Desde la universidad explicaron que ambas denuncias ya se encuentran bajo tratamiento administrativo y que las actuaciones se realizan bajo estricta reserva para proteger a las personas involucradas.
La secretaria de Extensión de Filosofía y Letras y responsable del Espacio de Género y Diversidad, Gabriela González, señaló que la facultad cuenta desde hace años con un área especializada para acompañar este tipo de situaciones.
Según detalló, el procedimiento contempla instancias previas de asesoramiento y contención antes de formalizar una denuncia. Una vez realizada la presentación formal, el equipo técnico elabora un informe que es elevado a las autoridades de la unidad académica y posteriormente remitido al rectorado y a Asuntos Jurídicos de la UNT.
“Tomar conocimiento de los hechos no es lo mismo que haya una denuncia efectiva”, aclaró González, al explicar que muchas personas necesitan tiempo antes de avanzar institucionalmente.
En paralelo al avance administrativo, estudiantes de distintas carreras organizaron una asamblea abierta para debatir la situación y definir medidas colectivas.
Entre las resoluciones aprobadas apareció un fuerte pedido dirigido a las autoridades: exigir la suspensión preventiva del estudiante y del trabajador no docente denunciados mientras continúan las investigaciones internas.
Además, se votó la creación de comisiones de Género y Diversidad en las distintas carreras y una comisión centralizada que funcione a nivel general dentro de la facultad.
También hubo cuestionamientos hacia la conducción actual del Centro Único de Estudiantes de Filosofía y Letras (Cuefyl), al que algunos sectores acusaron de no haber actuado frente a situaciones que, según señalaron, ya eran conocidas previamente.
En medio de la crisis, la institución difundió además un comunicado recordando que las claves del Campus Virtual y de los correos electrónicos son personales e intransferibles.
Desde la facultad remarcaron que el acceso indebido a información privada, la vulneración de la intimidad y el ciberacoso constituyen formas de violencia de género contempladas por la Ley Olimpia.
“Ninguna actividad académica o política justifica ceder estos datos”, señalaron desde la institución, al tiempo que recordaron que las personas afectadas pueden acudir a espacios de acompañamiento confidencial.
La situación abrió un fuerte debate dentro de la comunidad universitaria sobre los mecanismos institucionales de prevención, contención y actuación frente a denuncias de violencia de género.
Mientras continúan las actuaciones administrativas, estudiantes y agrupaciones reclaman mayor rapidez en las respuestas institucionales y medidas preventivas concretas dentro de la facultad.
