
El Indice de Confianza que elabora la Universidad Di Tella cayó 1,6% en mayo y anotó su sexta baja. Con una economía que no despega, se destacó el deterioro en la percepción sobre la capacidad de gestión de Milei.
El gobierno de Javier Milei inició en diciembre pasado una caída en los sondeos que todavía no logra revertir, enredado en sus internas y con una actividad económica que no despega. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 1,6% respecto de abril y acumuló así su sexta baja consecutiva. En la comparación interanual, el retroceso fue del 18,7%. La caída se registró en tres de los cinco componentes del indicador, pero resultó especialmente significativa la vinculada a la capacidad de gestión del oficialismo, que descendió 5,6% y tocó un nuevo piso. Cada vez son más los argentinos que descreen de las aptitudes de Milei y su equipo para resolver los problemas del país, más allá de las estadísticas optimistas y la propaganda digital que el Gobierno busca instalar.

El ICG se elabora mensualmente desde noviembre de 2001 a partir de encuestas nacionales realizadas por la consultora Poliarquía sobre una escala de 0 a 5. En los círculos políticos se lo considera un buen predictor del humor social porque suele anticipar tendencias. Lo que muestran los números es que el Gobierno viene retrocediendo mes a mes y que, en todo caso, el único alivio para la Casa Rosada es que en mayo la baja fue menor que las registradas en marzo (-3,5%) y abril (-12,1%). Con este nuevo retroceso, el índice quedó en 1,99 puntos, unas décimas por debajo del nivel que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato. Desde diciembre pasado, la caída acumulada de Javier Milei alcanza el 19,2%.
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Tres de los cinco componentes del ICG mostraron bajas respecto de abril. El más significativo fue el de Capacidad, que cayó 5,6% hasta los 2,36 puntos. El dato coincide con otras encuestas que muestran un aumento de quienes responsabilizan al gobierno de Milei por la situación económica y observan el futuro con pesimismo. También retrocedieron los indicadores de Preocupación por el Interés General, que se ubicó en 1,57 puntos (-2,5%), y Honestidad, con 2,46 puntos (-1,6%). En cambio, mejoraron levemente la Evaluación General del Gobierno, que llegó a 1,69 puntos (+3%), y el componente de Eficiencia, con 1,88 puntos (+0,5%). Aun así, el promedio de la gestión Milei descendió a 2,41 puntos, el registro más bajo desde su llegada a la Casa Rosada.

La brecha de género que acompaña a Javier Milei desde sus inicios en la política volvió a ampliarse en mayo y llegó a 0,69 puntos. La diferencia se explica por una fuerte caída de la confianza entre las mujeres: el ICG descendió 13% respecto de abril y quedó en 1,61 puntos. Entre los hombres ocurrió lo contrario: el indicador subió 6% y alcanzó los 2,29 puntos.

Aunque el respaldo masculino al Presidente se mantiene relativamente estable, empieza a modificarse el perfil etario de quienes lo apoyan, históricamente concentrado entre los más jóvenes. El ICG volvió a caer entre quienes tienen entre 18 y 29 años (-5,3%) y se ubicó en 2,15 puntos, prácticamente el mismo nivel que entre los mayores de 50 años, donde el indicador creció 5,4% hasta llegar a 2,14 puntos. Los datos sugieren un corrimiento generacional en los apoyos a Milei, cada vez más similares a la composición clásica del voto de derecha en la Argentina. En contraste, el segmento de entre 30 y 49 años volvió a mostrar el deterioro más pronunciado por segundo mes consecutivo: cayó 11,3% y quedó en 1,72 puntos.

En lo referido a lo geográfico, el ICG mostró una caída del 2,3% en el interior del país y se ubicó en 2,17 puntos. En el Gran Buenos Aires se mantuvo como el nivel más bajo, con 1,65 puntos y un descenso del 1,2%. Sólo la Ciudad de Buenos Aires exhibió una suba del 2,1%, hasta los 1,91 puntos. Respecto al nivel educativo, resultó llamativa la baja entre quienes tienen instrucción primaria, que cayó 25% y se ubicó en 1,20 puntos. El índice volvió a registrar su nivel más alto entre quienes poseen estudios terciarios o universitarios, con 2,19 puntos (-0,9%), y subió levemente entre quienes completaron el secundario, con 1,85 puntos (+1,1%).

El dato geográfico y educativo refuerza una misma tendencia: el desgaste del apoyo al Gobierno se concentra con mayor intensidad en los sectores populares y en el conurbano bonaerense, mientras se sostiene -aunque con matices- en los segmentos de mayor nivel educativo y en la Ciudad de Buenos Aires. En ese mapa desigual, la evolución del ICG deja entrever un respaldo cada vez más acotado y socialmente menos extendido que en los primeros meses de gestión, en un contexto donde la recesión y la pérdida de poder adquisitivo siguen pesando sobre el humor social.
