
Las jubilaciones y pensiones y los programas sociales recibirán en julio un aumento de 2,15% que llevará el haber mínimo a 411.989,32 pesos más el bono que se mantiene fijo en 70 mil pesos. Por efecto de la inflación, el gasto social que representa casi la mitad del gasto público sube más que la recaudación.
Las jubilaciones, pensiones y asignaciones tendrán en julio un aumento de 2,15% correspondiente a la inflación registrada en mayo, que elevará el valor de la jubilación mínima a 411.989,32 pesos, lo que vuelve a presionar sobre el superávit fiscal que tiene como meta la administración de Javier Milei.
También se actualizarán la Pensión Universal para el Adulto Mayor a 329591,45 pesos, la Pensión no Contributiva por Invalidez y Vejez a 288392,52 pesos y la Pensión Madre de 7 hijos a 411989,32 pesos.
En julio, las asignaciones familiares y universales también reciben el aumento del 2,15% y quedan la Asignación Universal por Hijo (AUH) en 148.048 pesos, la AUH hijo con discapacidad 482.061 pesos, en ambos casos el monto es por cada hijo y corresponde al 100% del valor general de la AUH; la Asignación por Hijo 74.032 pesos para el primer rango de ingresos y la Asignación por Hijo con discapacidad 241.040 pesos también para el primer rango de ingresos.
Desde la entrada en vigencia de la nueva fórmula de movilidad establecida por el Decreto 274/24, los aumentos para las jubilaciones, pensiones y asignaciones son mensuales y toman como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos meses atrás, por eso en julio la actualización es con el último dato de inflación disponible, que corresponde a mayo.
El superávit fiscal, cada vez más complicado
El gasto social representa aproximadamente el 48% del gasto total del Estado, por lo que la indexación automática por inflación obliga a la administración del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, a realizar ajustes en el resto de las erogaciones para sostener el superávit primario en un contexto de caída de la recaudación impositiva.
La recaudación tributaria frenó en mayo nueve meses consecutivos de retrocesos pero lo hizo exclusivamente por el impacto contable que tuvo sobre las ganancias de las empresas la aceleración de la inflación del último año y en especial el efecto del fuerte incremento del precio del petróleo y de los combustibles sobre los balances de las empresas del sector.
En junio se espera un efecto mucho menor de Ganancias sobre las empresas y la continuidad de la caída en términos reales de la recaudación de IVA y Débitos y Créditos, que tienen una relación directa con el menor consumo masivo y la caída general del nivel de actividad económica, y de Bienes Personales por la política de Milei de beneficiar a los sectores de mayor poder adquisitivo.
El Gobierno viene mostrando superávit primarios construido a partir de no transferir los fondos que corresponden a las provincias y no cumplir con leyes como el financiamiento universitario o la emergencia en discapacidad y elevando la deuda flotante, mientras que el superávit financiero se alcanza sin contabilizar el pago de intereses de la deuda pública ni la actualización del capital de los bonos que se indexan por la inflación o el valor del dólar.
La meta de superávit es una de las demandas centrales del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el dato que observan las consultoras de bancos y fondos de inversión para evaluar la consistencia de la política monetaria de Milei y Caputo.
