
La intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, anunció la puesta en marcha de un plan integral para reestructurar el sistema de transporte público de pasajeros en la capital tucumana, enfocado en solucionar las principales demandas de los usuarios relacionadas con la frecuencia de las líneas, el estado de los colectivos y la atención o trato de los choferes. La iniciativa contempla una reorganización profunda de los recorridos urbanos e interurbanos para evitar la superposición de trazados, elevar la distancia entre paradas de 150 a 400 metros para dar mayor fluidez a la circulación y seleccionar las unidades en mejores condiciones para operar con una flota reducida de entre 240 y 250 coches.
Para implementar estas modificaciones de manera ágil sin postergar las reformas a los tiempos de una licitación general —cuyos pliegos se encuentran elaborados—, la jefa municipal precisó que, tras una etapa de evaluación técnica de 30 días, solicitará al Concejo Deliberante la declaración de la «emergencia del transporte». Esta herramienta legal le permitirá al Ejecutivo municipal aplicar el nuevo esquema en un plazo aproximado de 60 días. En paralelo, Chahla remarcó que se exigirán capacitaciones obligatorias en seguridad y trato al usuario para los conductores, demandó al Gobierno nacional la restitución del impuesto al combustible para la provincia y descartó el desarrollo de aplicaciones locales de seguimiento, señalando que la plataforma nacional de la tarjeta SUBE ya cumple con esa función.

