
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, busca acelerar en el Congreso una reforma para reducir la jornada laboral y terminar con el régimen conocido como 6×1, que establece seis días de trabajo por uno de descanso.
La iniciativa, que ya obtuvo el respaldo de la Cámara de Diputados, propone establecer un límite de 40 horas semanales sin reducción salarial. El objetivo del oficialismo es conseguir también la aprobación del Senado antes de las elecciones presidenciales previstas para el próximo 4 de octubre.
“Es tiempo para la familia”
Lula volvió a defender públicamente la reforma y sostuvo que los trabajadores necesitan disponer de más tiempo para su vida personal.
El mandatario planteó que una menor carga horaria permitiría dedicar más tiempo al ocio, la salud y el acompañamiento de los hijos. Además, acusó a algunos sectores de actuar contra los intereses de los trabajadores y aseguró que su Gobierno está movilizado para conseguir la aprobación de la propuesta.
El proyecto se destrabó en el Senado
La enmienda constitucional había sido aprobada por Diputados a fines de mayo, pero quedó paralizada durante varios meses en el Senado. La discusión volvió a avanzar después de que Lula retomara el diálogo con el presidente de la Cámara alta, Davi Alcolumbre.
La iniciativa fue enviada a la Comisión de Constitución y Justicia, donde el senador Omar Aziz quedó a cargo de elaborar el informe. El legislador tiene previsto presentar su dictamen el jueves 27 de agosto y todavía analiza si mantendrá sin modificaciones el texto aprobado por Diputados.
Una reforma que también entra en la campaña electoral
El Gobierno brasileño pretende acelerar el tratamiento parlamentario antes de que la campaña presidencial concentre por completo la agenda política. Lula se reunirá con Alcolumbre y con el titular de Diputados, Hugo Motta, para intentar destrabar distintas iniciativas consideradas prioritarias. El oficialismo tendrá una ventana clave entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre para avanzar con estos proyectos. Después, la actividad política estará prácticamente concentrada en las elecciones del 4 de octubre, donde Lula buscará renovar su mandato.
