
Ezequiel Chavarría atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. El atleta tucumano viene de completar una destacada actuación en la Media Maratón de Buenos Aires, donde registró 1 hora, 4 minutos y 56 segundos, terminó séptimo en la clasificación general y fue el mejor argentino de la competencia.
Ahora, con ese resultado como una señal positiva, Chavarría ya tiene la mirada puesta en su próximo gran desafío: la Maratón de Buenos Aires, donde buscará mejorar su marca y volver a ubicarse entre los mejores argentinos.
En diálogo con Tribuna Norte, el maratonista contó cómo vivió la competencia, explicó la importancia de entrenar en altura y repasó una carrera marcada por el esfuerzo. También habló de los sacrificios que implica el alto rendimiento y realizó un fuerte reclamo por la falta de infraestructura y apoyo para los atletas tucumanos.
Una marca que confirmó su buen momento
La preparación para la Media Maratón de Buenos Aires había sido intensa. Chavarría pasó un período entrenando en la altura y llegó a la competencia con un objetivo concreto: bajar la hora y cinco minutos.
“Habíamos preparado muy bien en un período de adaptación en la altura también, antes de correr la media. Con el entrenador estuvimos en lo que habíamos marcado en el objetivo, que era bajar la hora 5. Se dio, así que eso también es importante para uno”, explicó.
Finalmente, terminó séptimo y fue el mejor argentino de la competencia.
“Yo quedé séptimo, mejor argentino. Fue una carrera muy rápida y estoy contento también porque se haya dado la marca”, destacó.
La competencia tuvo además un condimento especial: se estableció un récord mundial.
“Imaginate que hubo un récord mundial y eso para Argentina y para la carrera es muy importante. No todas las veces se pueden dar esas cosas y que se haya dado acá creo que es algo divino”, sostuvo.
El nivel de los argentinos y una competencia cada vez más exigente
Chavarría destacó el crecimiento del atletismo argentino y la dificultad que implica competir en una carrera de semejante nivel.
“Estamos hablando de una de las carreras más grandes de Sudamérica”, señaló. Y enumeró la presencia de corredores de Brasil, Chile, Perú, Bolivia y de distintos países africanos.
“Hoy por hoy hay un nivel grandísimo y altísimo en el nivel argentino. Entonces uno tiene que estar preparado para esas cosas también”, explicó.
Para el tucumano, poder ubicarse entre los mejores argentinos representa un logro importante después de tantos años de preparación.
“Hoy poder estar ahí entre los seis mejores argentinos no es poca cosa, sino que uno también hace el esfuerzo para poder estar ahí”, afirmó.
¿Qué aporta entrenar en la altura?
Una parte importante de su preparación se realizó en la altura. Chavarría explicó que entrenar a unos 2.400 metros sobre el nivel del mar forma parte de una planificación específica para mejorar el rendimiento.
“Una de las razones por las que uno elige la altura es por la altitud. Estamos a 2.400 sobre el mar y por la mayor oxigenación que hay acá, generando glóbulos rojos, que es lo que no generamos abajo”, explicó.
Además, destacó que el contexto permite concentrarse completamente en el entrenamiento.
“Nos levantamos, desayunamos, vamos a entrenar, volvemos, comemos, dormimos y a la tarde volvemos a entrenar. Esa es la manera también cuando uno prepara algo, un objetivo grande”, relató.
En su estadía tuvo la posibilidad de compartir entrenamientos con atletas de primer nivel, algo que consideró fundamental.
“Tuve la oportunidad de entrenar con Nacho Herrero, con Matías Reinaga, y eso también muy pocas veces lo puedo hacer allá en Tucumán. Poder entrenar en ese nivel te ayuda a mejorar muchísimo”, sostuvo.
“Cuando uno se siente bien, la carrera te lo empieza a confirmar”
El atleta explicó que las sensaciones previas durante los entrenamientos fueron claves para saber que estaba en condiciones de alcanzar la marca buscada.
“Al sentirse bien uno en los ritmos, en las pasadas que tenemos, en los fondos, entonces ya te da en el transcurso de la carrera decir: estamos para buscar esto”, contó.
Durante la competencia logró sostener durante buena parte del recorrido el ritmo que había planificado.
“La idea era salir a tres, logramos sostener un gran tiempo en los kilómetros que iban pasando, después me caí un poco, pero al final pude levantar de vuelta y me pude acomodar y poder hacer la marca que tengo hoy”, explicó.
De zapatillas prestadas a tener el respaldo de una gran marca
Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando recordó sus comienzos. Chavarría empezó a correr a los 17 años y durante aquella etapa utilizaba zapatillas prestadas.
“No fue nada fácil al principio. Me prestaron la zapatilla y en ese tiempo era tener un solo par de zapatillas para entrenar, para correr”, recordó.
Con el paso de los años, aquella realidad cambió por completo. Actualmente cuenta con el respaldo de una importante marca deportiva y un equipo profesional que lo acompaña.
“Hoy que me vista una de las mejores marcas del mundo, para mí, para mi gusto, es algo hermoso”, afirmó.
Y comparó su presente con aquellos primeros años:
“Hoy tener no un par de zapatillas, sino tener cuatro o cinco pares de zapatillas, es una cosa de loco”, expresó entre risas.
También destacó que actualmente puede contar con distintos elementos según cada necesidad: zapatillas de competencia, calzado para trotar y ropa específica para entrenar con lluvia o calor.
“Eso a uno mismo lo ayuda muchísimo y se siente orgulloso, porque el esfuerzo fue propio y de personas que estuvieron atrás de nosotros acompañando”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó especialmente al entrenador Fede Díaz Sánchez, al nutricionista, al kinesiólogo, al preparador físico y a su familia.
Todo lo que hay detrás de un atleta de alto rendimiento
Chavarría explicó que detrás de cada resultado hay una cantidad de sacrificios que muchas veces no son visibles.
“Más que sacrificios, diría el esfuerzo diario que hace el corredor”, aclaró.
Y contó una situación que refleja el costo personal de la preparación: después de regresar de una competencia, prácticamente no tuvo tiempo para descansar antes de retomar su rutina.
“Me bajé del avión, volví a mi casa, llegué como a la una y algo, me acosté a dormir y al otro día me levanté. Hacía dos, tres meses que no veía a mi mamá”, relató.
La rutina deportiva también implica resignar momentos familiares y sociales.
“Te perdés cumpleaños, te perdés salidas de noche, pero creo que tiene que ver mucho con qué quiere uno y hasta dónde va a soportar lo que uno quiere hacer para uno mismo”, explicó.
En el alto rendimiento, incluso cuestiones cotidianas deben ser planificadas.
“A veces no estamos destinados a decir ‘hoy me tengo que dormir a las diez porque mañana tengo un fondo de 25, 30 kilómetros’”, señaló.
A eso se suman los costos económicos.
“Pagarte un avión son como 400 lucas, comprarte un par de zapatillas son casi 350 mil pesos, ni hablar si tenés que pagar un kinesiólogo, un nutricionista. Son muchísimas las cosas que uno ve”, detalló.
“Dejé el 120, el 130 por ciento”
Para alcanzar su última marca, aseguró que llevó el esfuerzo al máximo.
“En esta competencia dejé, no el 100 por ciento, sino dejé el 120, el 130”, afirmó.
Ese compromiso, explicó, abarca todos los aspectos de la vida cotidiana.
“En el punto de la comida, en el punto de la siesta, en el punto de descansar bien y hasta me di tiempo para trabajar, porque bueno, yo llego allá y tengo que trabajar”, relató.
Para Chavarría, esa es la realidad de muchos deportistas que buscan llegar a la elite mientras deben sostener otras actividades para poder vivir.
El orgullo de representar a Tucumán
A pesar de competir en distintos lugares del país y del mundo, el atleta mantiene un fuerte vínculo con Tucumán.
“A mí me encanta donde vivo. Yo vivo en Yerba Buena y me encanta Tucumán”, afirmó.
También destacó las condiciones naturales de la provincia y el potencial de sus deportistas.
“Yo siento que Tucumán tiene muchísimos atletas que hoy podrían andar muy bien a nivel nacional”, sostuvo.
Sin embargo, consideró que existe una deuda pendiente con quienes buscan desarrollarse profesionalmente.
El reclamo por la falta de infraestructura
Uno de los principales reclamos de Chavarría estuvo relacionado con la infraestructura deportiva.
“Hoy Tucumán es una de las provincias que no tiene pista, no tiene una infraestructura para que podamos decir: ‘Che, el chico puede ir a entrenar acá, entonces lo banquemos’”, cuestionó.
Y planteó que el apoyo debería pensarse a largo plazo.
“No en el corto proceso, sino a lo largo, porque si no siempre va a estar el de la familia, el del amigo o alguna empresa que dice: ‘Tomá, te aporto esto’”, explicó.
La situación, según contó, todavía lo afecta incluso a él mismo.
“Hoy por hoy sigo entrenando en la calle, y es difícil entender eso”, lamentó.
La historia de un joven atleta que lo indignó
Durante la entrevista, Chavarría contó además una situación que, según dijo, le generó “bronca” e “impotencia”.
Relató el caso de un joven atleta tucumano que debía viajar para competir en un campeonato nacional y al que le habían prometido el traslado, pero finalmente no se lo otorgaron.
“¿Podés creer que le prometieron que le iban a dar el colectivo y después no le dieron nada?”, cuestionó.
Para el maratonista, este tipo de situaciones pueden terminar afectando las ilusiones de los deportistas que recién comienzan.
“Te costaba un colectivo de ida y vuelta cuando ya encima se iba a correr un nacional”, señaló.
Y dejó un mensaje para quienes tengan la posibilidad de colaborar:
“Gente que pueda hacerlo, que lo haga. Algunas empresas chicas que lo puedan hacer, háganlo, porque no es en el corto sino en el largo plazo que lo van a poder ayudar”.
¿Se iría de Tucumán para profesionalizar su carrera?
A sus 38 años, Chavarría todavía tiene grandes objetivos deportivos. Consultado sobre la posibilidad de recibir una propuesta para vivir en otro país y dedicarse de manera completamente profesional al atletismo, no descartó la posibilidad.
“Yo primero pensaría qué es lo que busco”, respondió.
Explicó que actualmente tiene otros negocios y actividades que le permiten sostenerse, pero que una propuesta que le permitiera dedicarse al máximo nivel sería analizada.
“Uno siempre busca mejorar y siempre busca correr un Mundial, correr un Sudamericano, correr un Juego Olímpico. Si hay una propuesta de esa, creo que sí la aceptaría para ver hasta dónde uno también puede llegar”, afirmó.
Aunque reconoció que dejar Tucumán no sería sencillo:
“No es fácil ir a otro país, plantarse y empezar como de cero”, sostuvo.
El sueño de los 42 kilómetros
Ahora toda la preparación está enfocada en la Maratón de Buenos Aires. Chavarría viene trabajando específicamente para esta distancia desde hace varios meses.
“Ya venimos preparando el maratón hace como cuatro meses. Lo adecuado son más o menos entre cuatro a cinco meses de preparación”, explicó.
La buena actuación en la Media Maratón le dio confianza de cara a los 42 kilómetros.
“La media nos tiró ya un indicio de que va a ser una buena maratón”, aseguró.
El año pasado terminó como tercer mejor argentino y logró mejorar su marca. Para esta edición, el objetivo vuelve a ser superarse.
“La idea es siempre mejorar marca. Este año estamos mucho mejor”, afirmó.
Aunque no escondió su máxima aspiración:
“Obviamente que me encantaría ganarla”.
Sin embargo, para él los puestos son secundarios frente a la posibilidad de mejorar sus propios tiempos.
“Los puestos para mí son circunstanciales. No quita que es lindo, pero siempre trato de mejorar la marca, que sería lo ideal”, explicó.
Y definió lo que representa para él esta distancia con una sola palabra: “Mágica”.
“Para mí, ya sea cual sea, cualquier maratón, el maratón es una de las distancias que más me gusta y la que más disfruto”, concluyó.
Con 38 años, una marca que lo ubica entre los mejores argentinos y una nueva competencia por delante, Ezequiel Chavarría sigue corriendo detrás del mismo objetivo que tuvo desde sus comienzos: superarse un poco más en cada carrera y demostrar que desde Tucumán también se puede llegar lejos.
