
Quince años después de su primera participación en el reality, la modelo tucumana obtuvo la victoria en una final récord conducida por Santiago del Moro en Telefe. Tras superar los 30 millones de votos de la audiencia, alcanzó el 51,8% frente al 48,2% de la uruguaya Yisela “Yipio” Pintos.
Gran Hermano: Generación Dorada llegó a su fin el miércoles 16 de septiembre de 2026 tras 174 días de convivencia extrema. En una definición ajustada entre las dos participantes que quedaron en la casa, Solange Abraham se alzó con el trofeo principal de una edición caracterizada por un perfil marcadamente confrontativo. De esta manera, rompió una racha de diecinueve años sin consagraciones femeninas en el certamen y se transformó en la cuarta participante en la historia de la versión argentina en ganar el programa tras un reingreso a la competencia.
El recorrido de la tucumana estuvo signado por momentos decisivos: tras participar de un intercambio con La Casa de los Famosos, fue expulsada por la producción debido a reiteradas manifestaciones sobre extrañar a su hija. Sin embargo, retornó a la casa mediante la modalidad de un Golden Ticket. Desde su regreso, adoptó una estrategia de juego directo que la llevó a enfrentar múltiples placas de nominación de forma consecutiva, apoyada en alianzas dentro de la casa junto a jugadoras como Cinzia Francischiello.
Por su parte, el segundo puesto quedó en manos de Yisela “Yipio” Pintos, quien había salido temporalmente del programa debido a cuestiones de salud de su madre para luego reingresar a través del voto del público en el repechaje. Como premio a la consagración, Solange Abraham se adjudicó la suma de 70 millones de pesos más una vivienda Roca, mientras que Pintos obtuvo 20 millones de pesos y una vivienda de la misma firma.
