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Cuando la ausencia también es un voto

*Por Mario Koltan

Hay momentos en la vida política de un país en los que no alcanza con escuchar lo que dicen sus representantes. Hay que observar lo que hacen. Y, fundamentalmente, lo que dejan de hacer.

Lo ocurrido este jueves en la Cámara de Diputados de la Nación merece una profunda reflexión y un enérgico rechazo.

Se necesitaban 129 diputados para iniciar una sesión que podía abrir el camino al rechazo definitivo del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 del presidente Javier Milei.

Había 121. Faltaron solamente ocho.

Y entre quienes no ocuparon sus bancas estuvieron tres diputados nacionales de Tucumán: Elia Fernández de Mansilla, Javier Noguera y Gladys Medina, integrantes del bloque Independencia, políticamente alineados con el gobernador Osvaldo Jaldo.

Tres diputados tucumanos. Tres bancas vacías. Tres ausencias que contribuyeron a impedir que el Congreso debatiera una de las decisiones más trascendentes de los últimos años.

Y aquí quiero detenerme. Porque el decreto 70/2023 no es una disposición administrativa cualquiera. Es una de las columnas vertebrales del modelo económico y político que impulsa Javier Milei.

Un modelo de desregulación económica, de apertura de mercados, de reducción de la intervención del Estado y de profundas transformaciones en las relaciones económicas y sociales.

Un modelo cuyos resultados debemos examinar en la vida cotidiana de los argentinos.

En los trabajadores que perdieron su empleo.

En las pequeñas y medianas empresas que no pueden sostener sus costos.

En los comercios que ven caer sus ventas.

En las industrias que enfrentan la competencia de productos importados.

En los jubilados cuyos ingresos resultan insuficientes.

Y en las familias que todos los días deben decidir qué gastos pueden afrontar y cuáles deben postergar.

Por supuesto, no todos estos problemas comenzaron con el decreto, ni pueden atribuirse exclusivamente a él. Pero el DNU expresa una orientación económica que merece ser discutida democráticamente. Y se impidió ese debate.

Lo que resulta políticamente inaceptable es que representantes elegidos por el pueblo tucumano contribuyan con su ausencia a sostener esa situación.

Quiero ser claro. Los diputados no fueron elegidos para obedecer instrucciones de un gobernador. Fueron elegidos para representar a los ciudadanos de Tucumán ante el Congreso de la Nación.

Los medios periodísticos informaron que estas ausencias respondieron a una decisión política del gobernador Osvaldo Jaldo.

Si esto es así, el gobernador debe asumir también la responsabilidad política de esa determinación. Porque no estamos hablando de una diferencia menor entre partidos.

Estamos hablando del trabajo, de la producción, del futuro de nuestras industrias, del destino de las pequeñas empresas y de las condiciones de vida de miles de familias tucumanas.

Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿A quiénes representan nuestros diputados nacionales? ¿A los ciudadanos que los eligieron o a los acuerdos políticos que se construyen entre los gobiernos?

No dar quórum es una herramienta parlamentaria legítima. Pero que sea legítima no significa que esté exenta de responsabilidad política.

El Senado ya había rechazado el decreto en 2024. La Cámara de Diputados tenía ahora la oportunidad de debatir su rechazo y, si reunía los votos necesarios, dejarlo sin vigencia. Esa oportunidad fue frustrada. Por eso quiero expresar públicamente mi más firme desaprobación a la conducta de los diputados Fernández de Mansilla, Noguera y Medina.

Y también mi rechazo a la orientación política que, según la información conocida, impulsó el gobernador Osvaldo Jaldo.

Tucumán necesita representantes que defiendan su producción, su industria, sus trabajadores y sus pequeñas y medianas empresas.

Representantes capaces de discutir, de disentir y de asumir posiciones frente a la sociedad.

Porque en democracia se puede votar a favor. Se puede votar en contra. Se puede defender una política económica o cuestionarla. Pero también hay que hacerse responsable cuando se elige no participar.

Y quiero terminar con una reflexión: cuando un diputado deja vacía su banca en una sesión decisiva, su ausencia no queda vacía de consecuencias.

Porque mientras algunos no se sientan en sus bancas, hay argentinos que pierden sus puestos de trabajo, empresarios que cierran sus establecimientos y familias que pierden sus esperanzas.

La democracia no consiste solamente en ganar elecciones. Consiste en representar, dar explicaciones y asumir responsabilidades.

Hoy, tres diputados de Tucumán estuvieron ausentes. Pero las consecuencias de esa ausencia pueden estar presentes en la vida de todos los tucumanos.

*Presidente del Grupo Boreal y titular de Unión y Progreso Social (UPS).

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