

El abogado Arturo Cuello, representante de ANDHES e integrante de Jóvenes por el Clima, denunció en Bisturí | Periodismo al hueso que las audiencias públicas para modificar la Ley 26.639 fueron una “pantalla” sin validez legal. Advirtió que la desregulación de las zonas periglaciares pone en jaque la soberanía hídrica de Tucumán y abre la puerta a un conflicto interprovincial por la contaminación del agua.
La batalla por la protección de los glaciares sumó una voz técnica y de peso en la escena local. Arturo Cuello, quien participó de las recientes audiencias públicas, calificó el proceso como un “engaño institucional”. Según el letrado, de las 105.000 personas que aplicaron para expresarse, solo el 0,3% pudo ingresar efectivamente. “Fue el proceso de participación pública más grande de la historia argentina, pero solo dejaron hablar a unos pocos privilegiados para simular un consenso que no existe”, disparó en diálogo con Juan Pablo Durán.
Para Cuello, lo que se debate en el Congreso no es una mejora normativa, sino una “subasta de recursos estratégicos” entregados al capital extranjero bajo un modelo que no deja valor agregado en el país.
Tucumán: 260 glaciares bajo amenaza
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue la precisión sobre el patrimonio hídrico provincial. Cuello recordó que Tucumán comparte 260 glaciares en la zona de los Nevados del Aconquija. Estas masas de hielo no son solo “postales”, sino reguladores críticos que abastecen la cuenca Salí-Dulce, de la cual dependen Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba.
“Los glaciares regulan el deshielo para abastecer los ríos en sequía y contienen el agua en épocas de calor para evitar inundaciones. Si permitimos actividades productivas en esas zonas, estamos desregulando un ecosistema que hoy nos protege de catástrofes naturales”, explicó el abogado.
El fantasma de la contaminación y el conflicto legal
Cuello alertó sobre las consecuencias de transferir la responsabilidad del inventario de glaciares a las provincias. Advirtió que dejar una decisión técnica de tal magnitud en manos de funcionarios políticos sin formación específica es un “error histórico”.
Además, señaló el riesgo de litigiosidad: “Si nos mandamos una macana con un glaciar y contaminamos la cuenca, vamos a tener denuncias masivas de Santiago del Estero y Córdoba. Ya tenemos la experiencia de la contaminación por la industria azucarera; no podemos sumar ahora el impacto de una minería que consume más de 2.000 litros de agua por segundo”.
Un modelo “mezquino”
El referente de Jóvenes por el Clima cuestionó el modelo extractivista que promueve el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), asegurando que pone a la Argentina como simple proveedora de mano de obra barata y recursos en bruto. “Estamos formando científicos para exportarlos al mundo porque no podemos insertarlos en procesos con valor agregado local. Lo que estamos haciendo es una entrega de soberanía en el altar de un progreso que no llega a la gente”, concluyó.
Con el tratamiento en el recinto a la vuelta de la esquina, Cuello apeló a la “conciencia” de los diputados tucumanos, recordándoles que su voto a favor de la reforma podría significar una condena hídrica para las futuras generaciones de la provincia.
