
El hallazgo de la frase “Los voy a matar a todos” escrita en los baños de la Escuela Técnica N.º 1 de Alberdi desató un operativo policial de emergencia durante la noche del miércoles y provocó que las familias decidieran, de forma unánime, no enviar a sus hijos al establecimiento este jueves 16 de abril.
La situación en Alberdi no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una preocupante escalada de intimidaciones que ya afectó al Colegio San Francisco y al Instituto Guillermina en la capital tucumana. Los padres de la escuela técnica exigieron respuestas inmediatas, dejando en claro que la actividad escolar no se retomará hasta que existan garantías reales de seguridad y se identifique al autor del mensaje.

El “efecto contagio” en los adolescentes
Para las autoridades y especialistas, estas amenazas responden a un peligroso “efecto contagio” que se ha extendido por todo el país tras la tragedia ocurrida el pasado 30 de marzo en San Cristóbal, Santa Fe. Sin embargo, en Tucumán el miedo tiene un sustento muy reciente: el 7 de abril, un alumno de 17 años fue detenido tras ingresar a una escuela con un revólver cargado con seis balas, un episodio que terminó de romper la sensación de seguridad en las aulas locales.
Frente a esta crisis, el Gobierno provincial ha intentado endurecer su postura. Recientemente, el gobernador Osvaldo Jaldo firmó un decreto que permite el traslado de los alumnos responsables de estas amenazas a institutos de menores como el Cura Brochero en Benjamín Paz. No obstante, el desafío logístico de custodiar cada establecimiento y la presión social de los padres, que exigen revisiones de mochilas y presencia policial permanente, mantienen al sistema educativo en una encrucijada difícil de resolver.
