
El sistema de salud privada vuelve a moverse. Desde mayo, las empresas de medicina prepaga aplican nuevos incrementos y el impacto ya empieza a sentirse en el bolsillo de los afiliados.
El referente del sector Mario Koltan explicó cómo se calculan las subas y por qué los valores pueden variar según la región.
Según detalló, la mayoría de las grandes prepagas del país toma como referencia el Instituto Nacional de Estadística y Censos, particularmente el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Ese indicador se publica con un desfase: el dato de marzo se conoce en abril y se aplica en mayo. En este caso, los aumentos rondan entre el 3,4% y el 3,5%.
Sin embargo, en Tucumán hay una diferencia. Algunas empresas locales utilizan como referencia el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), vinculado a las paritarias.
Cuánto cuesta una prepaga en Tucumán
Los valores muestran una fuerte disparidad. Según Koltan, en empresas locales los aportes promedio oscilan entre $45.000 y $55.000 por persona.
En cambio, las prepagas nacionales que operan en la provincia manejan cifras mucho más altas:
- Entre $90.000 y $150.000 mensuales, según el plan.
La brecha refleja diferencias en cobertura, estructura de costos y alcance del servicio.
El esquema actual permite aumentos mensuales autorizados por la Superintendencia de Servicios de Salud.
Las empresas deben notificar los incrementos con 30 días de anticipación, y los afiliados tienen la posibilidad de cambiar de prestador sin mayores restricciones.
El peso de los medicamentos
Uno de los puntos clave que explicó Koltan es el desfasaje entre inflación y costos reales del sistema de salud.
Mientras el IPC marca una referencia general, los medicamentos suben a otro ritmo. Esto generó un cambio estructural:
- Antes representaban el 30% del costo del sistema.
- Hoy alcanzan cerca del 50%.
Ese incremento presiona directamente sobre las cuotas.
El impacto económico ya se refleja en la cantidad de usuarios. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, solo seis de cada diez afiliados mantienen su cobertura en el sistema privado.
El resto optó por abandonar la prepaga o la obra social y pasar al sistema público.
