
Uno de los médicos forenses que realizó la autopsia a Diego Maradona declaró este martes en la audiencia que forma parte del juicio por la muerte del Diez. El médico Federico Corasaniti precisó que el tamaño del corazón del astro tenía un tamaño mayor al esperable, señaló que tenía un “edema dentro de su cerebro” y dio su estimación respecto al horario del fallecimiento.
Desde las 10 horas y a través de una comunicación por Zoom, Corasaniti dijo que, a diferencia de lo que intentan sostener los abogados defensores de los imputados, la panza del astro argentino se hinchó post mortem.
“El abdomen estaba globoso, distendido. Si apoyaban los dedos en la piel del abdomen, dejaba la impronta, esto es signo de edema a nivel subcutáneo que de ninguna manera se puede producir estando la persona muerta. Los cadáveres, uno de los primeros signos que sufren, es la deshidratación: pierden líquido. Todo este líquido se generó en vivo en este caso”, aseguró el profesional.
Y agregó: “Lo característico en este caso es la distención no solo a nivel anterior sino de los lados. Tenía signos de edema pulmonar y edema generalizado según el análisis externo en el lugar del hecho”.
Asimismo, el médico forense aclaró que el cuerpo de Maradona tenía signos de ascitis, que es la acumulación de líquido en espacio peritoneal.
“La ascitis ya se venía gestando. Tenía más de 3 litros de ascitis más 130 de derrame pericárdico (que es la acumulación excesiva de líquido en el saco que rodea al corazón). Esto de manera súbita no se puede generar. Es prácticamente imposible. Esto venía ya con bastante tiempo”, aseguró.
Al ser consultado sobre el estado de los órganos de Diego cuando el cuerpo llegó a la morgue, indicó: “En el tórax había derrame bilateral. El corazón estaba aumentado de tamaño y la pared del ventrículo izquierdo estaba adelgazada. Era una cardiopatía dilatada”.
“Eso sumado a todo lo demás: el edemea generalizado, la ascitis, el edema pulmonar, renal, cerebral, la acumulación de líquido en todas las cavidades, eso da a suponer una insuficiencia cardíaca”, garantizó.
Luego, siguió con la explicación: “Cuando cortamos el corazón había coágulos intercavidades. Los coágulos post mortem suelen ser rojos oscuros hemáticos y no se separan. Acá había coágulos que no solo estaban bien adheridos, estos se dan cuando el corazón empieza a fallar y la sangre empieza a estancarse dentro de las cavidades. Y se va separando. Estos coágulos aparecen en períodos agónicos prolongados”.
Sobre la agonía de Diego, describió: “Hay períodos ultracortos, agonía intermedia que es menos de 12 horas y una agonía prolongada. La agonía es el proceso en el cual una vez iniciado, la muerte es irreversible. Te va a llevar a la muerte si o sí. Acá lo que encontramos son estos coágulos”.
Y remarcó: “La muerte no es un momento, es un proceso. Los cambios que hay a nivel interno se exteriorizan”.
Por último, el médico forense estimó que la muerte de Diego Maradona pudo haber sido “alrededor de las 12 del mediodía del mismo día, 25 de noviembre de 2020”. Sin embargo, al comienzo de su declaración dijo que hay un margen de unas 12 horas por lo que no se puede saber con exactitud.
