
En un operativo de alta complejidad coordinado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, aterrizó anoche en el aeropuerto de El Palomar. El principal acusado por el brutal triple crimen de Florencio Varela llegó al país custodiado por agentes de la Policía Federal Argentina (PFA) en un vuelo de la Fuerza Aérea que partió desde Lima, Perú. Con la cabeza rapada y bajo un estricto protocolo de seguridad, el sospechoso fue recibido por efectivos del Servicio Penitenciario Federal para su traslado inmediato a la unidad penal de Marcos Paz.
La captura de Valverde Victoriano en Perú, hace más de seis meses, fue el resultado de una alerta roja de Interpol que permitió localizarlo tras su huida del país. Su extradición se concretó este lunes por la mañana en el penal de Ancón II, donde fue entregado a las autoridades argentinas para iniciar el proceso de repatriación. Este operativo no fue aislado, ya que incluyó otras tres extradiciones desde Perú y Paraguay, en un esfuerzo regional por desmantelar organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico que operan en el Conurbano bonaerense.
El caso que se le imputa a “Pequeño J” es uno de los más atroces de los últimos años: el asesinato de Morena Verdi (20), Lara Morena Gutiérrez (15) y Brenda del Castillo (20), ocurrido en septiembre de 2025. Según la investigación, el acusado no solo habría participado materialmente, sino que es señalado como uno de los cerebros detrás de la planificación del secuestro, las torturas y la ejecución final de las tres jóvenes. Para la justicia, Valverde Victoriano es una pieza clave para entender el funcionamiento de la estructura jerárquica de la banda.
La hipótesis principal que maneja el Juzgado Federal N°2 de Morón apunta a una “represalia narco”. Los investigadores sostienen que el crimen fue una acción coordinada de la organización para recuperar un cargamento de droga que presuntamente había sido robado. Hasta el momento, hay 11 personas identificadas y varios detenidos, pero la figura de “Pequeño J” es central, ya que se lo vincula directamente con la logística y el mando operativo de la célula criminal que ejecutó la masacre en Varela.
Este martes por la mañana, el acusado deberá enfrentar su primera instancia judicial en suelo argentino. La indagatoria se realizará de manera virtual a través de la plataforma Zoom, debido a los riesgos que implicaría su traslado físico desde la cárcel de Marcos Paz hasta la sede judicial. El juez Jorge Ernesto Rodríguez será el encargado de tomarle declaración y notificarle formalmente los cargos que pesan en su contra por homicidio agravado y asociación ilícita vinculada al narcotráfico.
Mientras tanto, los familiares de las víctimas mantienen firme su reclamo de “perpetua para todos”. La llegada de Valverde Victoriano representa un avance significativo en una causa que parecía estancada por la fuga de sus cabecillas. Para los padres y amigos de Morena, Lara y Brenda, el inicio de este proceso judicial es la única esperanza de encontrar algo de justicia tras ocho meses de dolor e incertidumbre. El pedido de máxima pena es el denominador común en un barrio que aún no sale del asombro por la violencia desplegada.
Con “Pequeño J” tras las rejas en Argentina, la justicia busca ahora cerrar el cerco sobre el resto de los identificados que aún permanecen prófugos. El éxito de la extradición envía un mensaje claro sobre la cooperación internacional en casos de narcocriminalidad, pero el desafío real comenzará hoy en los tribunales de Morón. El país sigue de cerca este proceso, esperando que el banquillo de los acusados termine de completarse para que el triple crimen de Florencio Varela no quede impune.
