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La inflación baja en abril, pero el 56,8% de las familias no cubrió la canasta alimentaria

A pesar de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una desaceleración al ubicarse en el 2,6%, el informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) advierte que este freno se debe a la fuerte caída del consumo y al deterioro del ingreso real, más que a una mejora estructural de la economía.

El dato de inflación de abril representó una baja de 0,7 puntos porcentuales respecto a marzo. Esta moderación se explicó principalmente por una menor presión en el rubro educación tras el inicio de clases y un freno en el aumento de las tarifas de vivienda y servicios, que pasaron del 5,6% al 3,9%. Sin embargo, en lo que va de 2026, la inflación acumulada ya llega al 12,1%, superando lo proyectado en el Presupuesto para todo el año.

Líneas de pobreza e indigencia en niveles críticos

El costo de vida para una familia tipo de cuatro integrantes sigue escalando, lo que profundiza la brecha social:

  • Canasta Básica Total (CBT): Se ubicó en $1.876.722, cifra que marca el límite para no ser considerado pobre.
  • Canasta Básica Alimentaria (CBA): Alcanzó los $1.029.591, estableciendo la línea de indigencia tras una suba del 2,1% en el mes.
  • Impacto social: El 56,8% de los hogares encuestados no logró cubrir la canasta alimentaria durante abril.
  • Asistencia estatal: Entre quienes sí cubrieron la canasta, el 71,4% necesitó de transferencias como la AUH o programas alimentarios para lograrlo.

Situación alimentaria y endeudamiento

El informe del IETSE, basado en una muestra de 2.500 casos en la provincia de Córdoba, revela un escenario de extrema fragilidad en el consumo básico:

  • Recorte de comidas: El 52,8% de los hogares redujo la cantidad de comidas diarias, eliminando principalmente la cena.
  • Hambre y privación: Un 11,4% de las familias atravesó situaciones de hambre o redujo su ingesta a una sola comida al día.
  • Crédito para comer: El 88% de los hogares recurrió a préstamos, fiado o tarjetas de crédito para comprar alimentos. El sistema muestra signos de saturación con tarjetas al límite y aumento de la morosidad.

Este deterioro se refleja también en el comercio minorista, donde las ventas de alimentos cayeron un 8,5% interanual en volumen durante abril. Según el IETSE, la desaceleración de los precios convive con una recesión que golpea la estructura del mercado interno y el bienestar de los hogares.

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