
A poco más de un mes del inicio del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, la FIFA decidió dar por terminado su vínculo con Panini, la firma italiana que desde 1970 edita el álbum oficial de la Copa del Mundo y sus clásicas figuritas coleccionables.
De esta manera, el álbum del Mundial 2030 será el último que llevará el sello de Panini bajo licencia directa de la FIFA y luego se cerrará un ciclo de más de medio siglo que marcó a generaciones de hinchas y coleccionistas en todo el mundo, incluidos millones de argentinos para quienes completar el álbum es un ritual mundialista.
La decisión de la casa madre del fútbol responde al desembarco de Fanatics, el gigante estadounidense del merchandising deportivo, que a través de su filial Topps logró quedarse con los derechos exclusivos de los productos coleccionables oficiales de la FIFA.
Según trascendió, la propuesta económica de Fanatics fue superior y vino acompañada de un modelo de negocio centrado en lo digital y en los coleccionables de alta gama, como las “trading cards” numeradas y autografiadas.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respaldó el cambio de rumbo y lo enmarcó en una estrategia de modernización del mercado. El objetivo, explican desde Zúrich, es profundizar el vínculo entre hinchas, selecciones y jugadores mediante plataformas digitales, experiencias interactivas y productos premium destinados tanto al público masivo como a coleccionistas sofisticados.
