
En medio de las repercusiones políticas por la situación judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Economía, Luis Caputo, puso el foco en el anuncio del Súper RIGI, una herramienta con la que el oficialismo busca ampliar el margen de atracción de inversiones en sectores estratégicos.
La expectativa está puesta especialmente en energía y minería, dos áreas que el Gobierno considera decisivas para sumar capitales, generar divisas y abrir nuevas oportunidades de desarrollo.
Bajo esa mirada, los proyectos de gran escala aparecen como una pieza clave para consolidar una economía con mayor perfil exportador.
Qué dijo Caputo sobre el RIGI y la economía
Caputo atribuyó el alza al riesgo país a un factor político y lo resumió con una frase de alto voltaje: “El riesgo país no baja por el riesgo kuka; si bien es baja la posibilidad de su retorno, esa posibilidad abre la puerta al infierno”.
Con esa definición, el ministro buscó instalar que el obstáculo no estaría en el rumbo económico actual, sino en el temor inversor ante un eventual cambio de signo político.
Explicó que “la idea es que darles condiciones a estas industrias que tienen márgenes muy bajos”, y precisó que “la principal diferencia es que el RIGI tiene un impuesto a las ganancias de 25% y el SUPER RIGI será de 15%”.
Además la amortización será “más adelantada de 60% en el primer año y de 20% en los dos siguientes”. A esto se suma una “exención de aranceles a la importación de determinados productos y aranceles cero a la exportación”, según explicó.
