
“La ‘motosierra’ es lo que permite mantener el superávit fiscal aún con baja de impuestos”, publicó el ministro de Desregulación nacional.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió este martes a defender públicamente el fuerte ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Javier Milei, que impacta sobre áreas sensibles como salud, educación, ciencia, infraestructura y transferencias a las provincias.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el funcionario libertario respaldó la Decisión Administrativa 20/2026, publicada el lunes en el Boletín Oficial, y reivindicó la política de recortes promovida por la administración nacional.
“La ‘motosierra’ es lo que permite mantener el superávit fiscal aún con baja de impuestos. De esta manera transferimos los recursos de la gente de los políticos a la gente. De esto se trata la estrategia anti casta de @JMilei. VLLC!”, escribió Sturzenegger. El mensaje fue posteriormente compartido por el propio Milei.

La medida lleva las firmas del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y modifica el Presupuesto 2026 alcanzando a 211 programas estatales. Diversos análisis estiman que el ajuste total oscila entre los $2,5 y $2,8 billones.
Según datos de la Asociación Argentina del Presupuesto y las Finanzas Públicas, la reestructuración implica una reducción de $1,9 billones en gastos corrientes y otros $496.760 millones en gastos de capital, permitiendo una mejora del resultado financiero cercana a los $3 billones.

Uno de los sectores más afectados es el de Salud, donde los recortes superan los $62.000 millones. Entre las partidas reducidas figura el programa de “Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica”, que perdió $20.000 millones. También fueron recortados $5.000 millones destinados a investigación, prevención y tratamiento del cáncer.
La poda presupuestaria alcanza además programas vinculados al VIH, hepatitis, tuberculosis, lepra y salud sexual, así como organismos clave como el Instituto Malbrán, el Incucai, la Superintendencia de Servicios de Salud y la Administración Nacional de Establecimientos de Salud.
En Educación, el ajuste asciende a $78.768 millones. Entre las decisiones más significativas aparece el recorte de $35.288 millones al Plan Nacional de Alfabetización y la eliminación del Fondo de Compensación Salarial Docente. Las universidades nacionales también quedaron alcanzadas por la reducción presupuestaria: trece casas de estudio sufrirán recortes en infraestructura por más de $5.300 millones, en medio del creciente conflicto entre el gobierno libertario y el sistema universitario.
Las provincias tampoco quedaron al margen del ajuste. La reestructuración contempla una reducción superior a los $970.000 millones en transferencias y obras de infraestructura hídrica. Entre los proyectos afectados aparecen el Acueducto Vipos, en Tucumán, el sistema de agua potable de Concordia, la planta depuradora de Rafaela y el acueducto Sarmiento–Comodoro Rivadavia.
El área científica y tecnológica también registra fuertes pérdidas presupuestarias. El CONICET sufrió un recorte de $3.280 millones, mientras que la CONAE perdió $4.409 millones y la Agencia I+D+i otros $857 millones.
Desde el gobierno nacional sostienen que la adecuación presupuestaria apunta a garantizar el equilibrio fiscal y preservar el superávit financiero, uno de los principales objetivos de la gestión de Milei. Sin embargo, sectores de la oposición, sindicatos, universidades y organizaciones sociales advirtieron sobre el impacto que estos recortes podrían tener sobre servicios esenciales y políticas públicas estratégicas.
