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Pato de Troya

*Por Juan Pablo Durán

Patricia Bullrich ha comenzado a desplegar un juego propio dentro del gobierno de Javier Milei y se muestra como presidenciable ante la caída estrepitosa de la imagen del presidente, por la economía que no arranca, y por el caso Adorni que cada día que pasa Milei deja jirones de su cuerpo por defenderlo y sostenerlo a niveles incomprensibles.

De hecho, más del 60 por ciento de los argentinos, según varias encuestas, quiere un cambio, por lo que la reelección de El Peluca se hace muy difícil. Acostumbrada a saltar barcos en pleno hundimiento, Bullrich comenzó a oler sangre —o cala— y empezó su operativo despegue. Visitó al presidente de Chile, José Antonio Kast, sin pedirle permiso a nadie y comenzó a salir en spots publicitarios con vecinos.

Todos saben que si Bullrich ya traicionó a Mauricio Macri podrá traicionar a Milei. Mientras tanto, desplega un doble juego: ser la candidata natural de LLA en caso de los libertarios caigan en desgracia; o bien ser la candidata de la derecha del establishment con un acuerdo previo con el ex presidente. Como un Caballo de Troya, Bullrich entró en 2023 a la Rosada y ahora, desde el Senado, se prepara para observar cómo el gobierno se consume por el fuego.

Es sabido que Bullrich cuenta con diputados y senadores propios y una larga lista de contactos políticos y judiciales a lo largo de sus casi 50 años de militancia política, en casi todos los partidos. Y esa experiencia no es gratis. Le permite moverse con soltura en las actuales aguas turbulentas. Además, es la dirigente como mejor imagen del país.

Los efectos en Tucumán

Si se concreta el ascenso de Bullrich como candidata del establishment para 2027, el tablero político de Tucumán sufrirá una sustancial modificación. Si continúa la pronunciada decadencia de Milei, los candidatos tucumanos Lisandro Catalán, Federico Pelli, Soledad Molinuevo y Gerardo Huesen irán perdiendo plafón político y terminarán siendo candidatos muy poco competitivos.

Quien se vería directamente beneficiado con esta movida es el radical Mariano Campero, diputado aliado a Milei en Buenos Aires, pero muy resistido por Catalán y su cohorte, quien lo ve como una amenaza a la candidatura a gobernador de Catalán. Si Milei llega magullado al 2027 la ambulancia camperista comenzará a recoger a los libertarios tucumanos, quienes no tendrán otra opción que sumarse a un gran frente electoral opositor para enfrentar a Osvaldo Jaldo.

Mientras tanto, Pato de Troya espera agazapada el momento indicado para dar el golpe. En la política argentina, las lealtades son relativas y Bullrich lo sabe mejor que nadie. Los que apostaron todo al mileísmo puro pueden terminar necesitando un salvavidas que hoy pareciera venir del camperismo.

*Director de Norte Multimedios

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