
En una entrevista con Bisturí, el prestigioso infectólogo cordobés Dr. Hugo Pizzi analizó la compleja situación epidemiológica de la Argentina. Con una postura firme y crítica hacia la conducta social, la autoridad médica advirtió sobre el resurgimiento de enfermedades prevenibles, la desidia frente al dengue y la chikungunya, y el impacto de los brotes de hantavirus bajo el actual escenario de cambio climático.
La alarmante dejadez frente al mosquito
Al evaluar el avance de las enfermedades transmitidas por vectores, el Dr. Pizzi apuntó contra la falta de compromiso de la ciudadanía en las tareas de descacharrado y prevención. Para graficar la dimensión del problema, aportó datos contundentes de su provincia: “De dos barrios de la ciudad de Córdoba, dos nada más, sacaron 40 toneladas con los camiones municipales de porquería que podían ser criaderos de mosquitos”.
El especialista detalló una conducta reiterada e irresponsable en los hogares: “El 10% de esas 40 toneladas estaban en los techos. La gente junta cosas que no sirven, junta desechos y, cuando el patio le dice ‘acá no hay más lugar’, lo pone en el techo”. Pizzi lamentó esta actitud ante un vector que transmite cuatro afecciones graves (fiebre amarilla, zika, chikungunya y dengue) y que este año ha marcado el registro más alto de contagios de chikungunya, principalmente en el norte y el centro del país.

Gripe y vacunas: “El número de vacunados da pena”
El infectólogo recordó las advertencias tempranas que llegaron desde Europa respecto a la agresividad de la cepa gripal H3N2, donde el aluvión de pacientes obligó a colocar camas en los pasillos de hospitales de ciudades como Bournemouth, Manchester, Liverpool y Londres. Explicó que esto ocurrió porque los ciudadanos olvidaron pautas básicas adquiridas en la pandemia, como toser en el pliegue del codo.
A pesar de que la Argentina reaccionó a tiempo distribuyendo las vacunas en todas las jurisdicciones para el 15 de marzo, la respuesta social fue calificada como decepcionante: “¿Cuánta gente fue a vacunarse? Da pena. Realmente el número da pena”. El doctor vinculó esta apatía con la reaparición de otras patologías graves, mencionando un caso de tétanos en Santa Fe y 14 muertes por tos convulsa debido a matrimonios jóvenes que olvidaron el calendario obligatorio de vacunación.
Orgullo científico argentino: Hantavirus y Ébola
En contraposición a la desidia social, Pizzi destacó dos hitos de la ciencia médica nacional que despertaron el interés de organismos y cadenas internacionales:
- Contagio interhumano de Hantavirus: La Universidad Nacional de Córdoba fue clave para aclarar científicamente, a partir del brote de 2018 en la localidad de Epuyén, que el virus no solo se transmite del ratón al hombre, sino también de persona a persona.
- Protocolo contra el Ébola: Ante la falta de cura para el ébola en África, los pacientes se están salvando gracias a la aplicación de un protocolo argentino basado en el tratamiento de la fiebre hemorrágica argentina (o mal de los rastrojos), que utiliza el plasma de pacientes recuperados para transfundir a los enfermos graves. Este método ya fue adoptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El mito del ratón colilargo y el brote en el crucero
Consultado sobre un video viralizado en redes donde una activista manipulaba un roedor silvestre en la Patagonia, Pizzi lo calificó de “locura y una tontería que puede ser gravísima”. Precisó que el único transmisor del hantavirus en la comarca andina es el ratón colilargo, un ejemplar pequeño de 9 centímetros de cuerpo y una cola de 21 centímetros.
El doctor aclaró de forma taxativa que este animal no se encuentra en las ciudades, desagües, puertos ni en la basura domiciliaria nocturna. Vive estrictamente en ecosistemas húmedos, cerca de fuentes de agua y cañaverales de colihue. Explicó que el aumento de lluvias por el cambio climático incrementó la vegetación y, por ende, la reproducción del roedor.
Respecto al reciente brote de hantavirus detectado en un crucero internacional, Pizzi confirmó que el caso cero se originó por un turista que salió de los senderos permitidos en la Patagonia, se adentró en la vegetación y se contaminó al tocar cortezas o flores. Debido al largo periodo de incubación, el hombre abordó el barco sin síntomas y luego inició la cadena de contagio persona a persona dentro de la embarcación, afectando a su esposa y a otros tripulantes.

La politización de la OMS y la postura de Argentina
Finalmente, el Dr. Pizzi analizó los rumores sobre la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud. Reconoció que el organismo ecuménico, impecable en la década de los 80, se ha politizado y cometió “errores espantosos” durante la pandemia de COVID-19, como demorar la recomendación del uso de barbijos o forzar la compra de vacunas deficientes.
Sin embargo, llevó tranquilidad a la población al asegurar que el país está resguardado sanitariamente por sus grandes universidades, el Instituto Malbrán y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cuya sede local en Plaza San Martín es más antigua que la propia OMS y cuenta con científicos de primer nivel. “No nos va a pasar nada si la gente tiene temor… a mí lo que me da mucho temor es la salida de Estados Unidos, que aporta más del 60% del sustento monetario y hará temblar los cimientos de la organización”, concluyó, expresando su deseo de que la institución recupere la transparencia institucional que la caracterizaba.
