
El dirigente peronista tucumano Jesús Salim analizó en Bisturí el complejo escenario político nacional y provincial. Alineado orgánicamente con el gobernador de Buenos Aires, el referente local definió a Axel Kicillof como la principal alternativa y “la esperanza” para enfrentar las políticas de ajuste del presidente Javier Milei. Salim aseguró que el mandatario bonaerense tiene la capacidad de aglutinar a los distintos peronismos provinciales. Asimismo, celebró el presente de unidad institucional que exhibe el oficialismo tucumano bajo la conducción de Osvaldo Jaldo, Miguel Acevedo y Rossana Chahla.
Kicillof como la alternativa de Milei
Salim fundamentó el posicionamiento de Kicillof en la escena nacional a partir de su peso institucional y su rol opositor desde el inicio del mandato libertario:
“Axel Kicillof es el gobernador de la principal provincia argentina en términos de población, geográficos y de lo que constituye el PBI. Pica en punta porque es el gobernador que desde el día uno se ha opuesto a este Gobierno Nacional, a estas políticas que lo que han venido es a quitar derechos no solamente a los trabajadores, sino que también han atentado contra las personas con discapacidad y contra las jubilaciones. Ha generado la tormenta perfecta para la sociedad argentina, desacomodándole la vida cotidiana”.
Para el dirigente, el escenario electoral decantará en una fuerte polarización de modelos económicos, donde el gobernador bonaerense cuenta con una ventaja competitiva para perforar el núcleo del voto independiente: “Axel podría ser el candidato permitido de una sociedad que ha crecido en su antiperonismo, donde vamos a aceptar a un candidato que viene del peronismo, pero que también puede seducir a la clase media argentina que hoy está pagando el ajuste”.
Una etapa superadora y los límites del “kirchnerismo clásico”
Al ser consultado sobre el perfil político de Kicillof y los intentos del oficialismo nacional por encasillarlo en categorías del pasado, Salim fue categórico al señalar que el espacio debe mirar hacia el futuro:
“Axel viene demostrando que es un buen gestor, que no tiene barreras ideológicas, aunque el Gobierno Nacional, Javier Milei y sus principales referentes se empeñen en hacerlo ver como alguien que tiene barreras ideológicas, como el ‘enano soviético’ o como el ‘Riesgo Kuka’. El juego al que vamos a estar sometidos es que el Gobierno Nacional lo va a querer encuadrar en el kirchnerismo clásico para no permitirle que seduzca a ciertos sectores de la sociedad que ya no quieren que se vuelva a hablar de kirchnerismo o de discusiones que ya han quedado atrás”.
El referente tucumano evitó confrontar de manera directa con las figuras de Cristina y Máximo Kirchner, optando por priorizar una agenda propositiva: “Eso no lo podría decir yo, sería inconveniente y no le suma a esta sociedad que está buscando escuchar qué puede hacer un candidato para mejorarle la vida. Hay que volver al círculo virtuoso de la economía, cuidar la industria y los puestos de trabajo, y no dejarse llevar por discusiones que no van a sumar. Mi responsabilidad es poner en debate esos temas y no entrar en cuestiones intrapartidarias o movimientistas”.
La convergencia de los gobernadores y la defensa de la universidad pública
Salim se mostró optimista respecto a la capacidad de Kicillof para cobijar bajo un mismo paraguas electoral a los gobernadores peronistas del interior, como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) o Martín Llaryora (Córdoba). Según su análisis, existen banderas transversales que forzarán el entendimiento:
“Los diferentes peronismos se van a poner de acuerdo. Hay por lo menos cuatro ejes temáticos que los unen a todos, que lo estamos viendo cada vez que, por ejemplo, se ataca la universidad pública. Yo creo que ahí hay un eje convocante, un eje de unidad. He escuchado declaraciones del mismo gobernador Jaldo acerca de la importancia de la universidad pública. A pesar de que por ahí todavía no se haya unificado un candidato a nivel nacional, Axel ha planteado la oposición de forma clara y contundente”.
Para consolidar esa construcción, Salim consideró indispensable edificar un esquema electoral frentista y heterodoxo, rompiendo los moldes tradicionales en la composición de la futura fórmula presidencial: “Tiene que ser una propuesta frentista para lograr amplitud. Tiene que romper barreras y lograr tener apoyo de otros sectores. Axel tiene que ser el candidato de la gente, no el candidato de los dirigentes o de viejas construcciones de candidaturas”.
“Con unidad y buena gestión”
En el plano local, Salim respaldó de forma contundente la estrategia de cohesión interna que muestran las máximas autoridades de la provincia, vinculando la estabilidad política directamente con la eficacia de la administración de gobierno:
“Veo muy bien el abroquelamiento entre el gobernador Jaldo, el vicegobernador Acevedo y la intendenta Chahla. Es sano no solamente para el peronismo sino que le da tranquilidad a los tucumanos para que quienes han sido elegidos se concentren en la gestión. A veces, cuando hay diferencias o rispideces, obliga a los líderes a estar más atentos a ese tipo de situaciones que a la gestión. Esto hace que cada uno esté concentrado en su actividad diaria”.
Frente al crecimiento de alternativas opositoras como La Libertad Avanza o las apariciones de Mariano Campero, el dirigente concluyó que el peronismo retiene la centralidad absoluta del tablero tucumano si evita las disputas domésticas: “La mayor fortaleza es la unidad, da un mensaje hacia abajo a toda la dirigencia. Si hay unidad y hay buena gestión, el peronismo en la provincia de Tucumán es fuerte y, por más que crezcan otras alternativas políticas, les va a ser muy difícil derrotarlo”.
