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El voto castigo a Petro redefine el panorama político de Colombia de cara al balotaje

El triunfo de Abelardo de la Espriella en primera vuelta, impulsado por el voto útil del uribismo y el rechazo a la gestión actual, reconfiguró el escenario político. El abogado enfrentará a Iván Cepeda en una segunda vuelta marcada por la polarización y las tensiones tras la reacción del presidente.
“¡Petro, decime qué se siente, tener al Tigre frente a vos!”. La adaptación del himno futbolero argentino, que ha acompañado al candidato de derecha Abelardo de la Espriella en sus recorridos por el país, resumió a la perfección el sentimiento tras los sorpresivos resultados de la primera vuelta presidencial en Colombia.

El huracán del voto útil dentro del uribismo y el miedo a la continuidad oficialista superaron las proyecciones de las encuestas en favor del polémico abogado. Con una victoria por casi tres puntos de diferencia (más de 600.000 votos), el autodenominado “defensor de la patria” se convierte automáticamente en el favorito para el balotaje del 21 de junio, donde se medirá contra el candidato del petrismo, Iván Cepeda.

El “voto castigo” y la furia de Gustavo Petro

La elección se transformó en un plebiscito sobre la figura presidencial (“Petro sí, Petro no”) y derivó en un claro voto castigo al Gobierno por sus excesos políticos, algo que se hizo evidente incluso durante la jornada electoral. Este rechazo se notó especialmente en Bogotá, ciudad donde Petro fue alcalde, pero que hoy mira con fuerte escepticismo sus decisiones y retórica.

El escenario se tensó aún más con la reacción furibunda de Gustavo Petro, quien en un primer momento se negó a reconocer los resultados del preconteo. En su estilo característico, el mandatario amenazó con trasladar sus disputas personales al resto del país, extremando una situación que ya ubica a Colombia en una peligrosa encrucijada nacional.

El fenómeno De la Espriella: motosierra, clanes y escándalos

Abelardo de la Espriella encabeza un fenómeno político inédito. Para construir su imagen de outsider, tomó elementos de distintos líderes de la región: adoptó la mano dura y la barba del salvadoreño Nayib Bukele, el chaleco antibalas del ecuatoriano Daniel Noboa para los debates, y la “motosierra” del argentino Javier Milei, prometiendo reducir el Estado colombiano en un 40%.

A sus votantes parece no importarles su polémico pasado como penalista. Durante años, De la Espriella defendió a Alex Saab, el presunto testaferro de Nicolás Maduro, hoy preso en Miami tras ser deportado. Saab es considerado una pieza fundamental del entramado financiero del chavismo en Venezuela, régimen que la derecha colombiana critica ferozmente.

Su campaña, bajo el eslogan de “los nunca contra los de siempre”, logró despegar gracias a alianzas estratégicas con los clanes políticos más poderosos del país:

  • La influyente familia Char en la costa caribeña.
  • El grupo político del alcalde Fico Gutiérrez en Medellín.
  • Poderosas iglesias cristianas que movilizaron activamente a sus fieles.

Por otro lado, la candidata Paloma Valencia fue la gran damnificada. Perdió dos millones de votos respecto a las primarias debido al corrimiento de los votantes de derecha, que dejaron de lado a su líder histórico, Álvaro Uribe, para apostar por el “uribismo del siglo XXI” que propone De la Espriella.

Qué se espera para la segunda vuelta

Del lado del oficialismo, Iván Cepeda cuenta con todo el respaldo del aparato estatal y de la Constituyente que enarbola Petro. Sin embargo, su intento de moderar el discurso hacia el centro choca directamente con la postura radical y de confrontación del actual presidente.

El analista político Antonio Sola, estratega que en 2014 ayudó a Juan Manuel Santos a ganar en segunda vuelta, detalló el panorama para LA NACION:

“El escenario está muy abierto, los dos tienen posibilidades. Las tres claves que van a decidir el balotaje pasan por un nuevo referéndum ‘Petro sí o Petro no’, la polarización exacerbada y el dilema moral que medirá lo que representan tanto Petro como Abelardo”.

Aunque Paloma Valencia y Álvaro Uribe ya mostraron su apoyo a De la Espriella, esto no le garantiza una transferencia automática de votos. La clave estará en los sectores moderados:

  • El votante de Juan Daniel Oviedo, el centrista bogotano que acompañaba a Valencia y que tuvo fuertes roces con De la Espriella en campaña.
  • El millón de votos (4%) de Sergio Fajardo, quien tildó al abogado de “patán y vulgar” y lo criticó por sus posturas machistas.
  • El 4% restante repartido entre candidatos menores.

Ese 15% del electorado que quedó en el centro será, en definitiva, el que decidirá quién ocupará la presidencia de Colombia durante los próximos cuatro años.

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