
El legislador radical Agustín Romano Norri fue entrevistado en el programa Parte de Prensa de FM Mía 101.1 y declaró que “empieza el fraude en el radicalismo”.
Así definió el refrente radical al proceso de normalización que atraviesa la UCR de la provincia, y abrió un nuevo capítulo en la disputa interna que mantiene en tensión al partido.
Las declaraciones llegan un año después de la intervención partidaria y una batalla judicial impulsada por distintos sectores internos, luego de que la Justicia ordenara avanzar hacia la normalización institucional de la UCR.
Romano Norri cuestionó especialmente la conformación de la Junta Electoral y denunció que el sector que promovió el levantamiento de la intervención quedó excluido del organismo encargado de controlar los comicios.
“Nosotros impulsamos la demanda para levantar la intervención y no nos dieron representación en la Junta Electoral. Después hablan de fraude, pero el fraude empieza cuando no se les da lugar a los sectores que pensamos diferente“, manifestó en Parte de Prensa.
Según explicó, también existen observaciones sobre los plazos establecidos para la convocatoria electoral: “La intervención emitió una resolución el 26 de mayo y los edictos recién fueron publicados el 13 de junio. Ya empezamos mal. Hagamos las cosas bien y enfrentemonos el 20 de septiembre en las urnas para ver quién es quién de una vez por todas”, reclamó.
Para Romano Norri, la principal crisis del radicalismo tucumano no pasa por diferencias doctrinarias sino por la falta de sinceramiento entre los distintos sectores internos. “No sé si hay mucha división. Lo que hay es mucha hipocresía”, apuntó.
Además, el legislador sostuvo que la elección interna debe servir para definir liderazgos y terminar con las disputas permanentes que atraviesan al partido.
“Es momento de sacarse las caretas y ver si los viejos liderazgos se revalidan o si aparecen nuevos liderazgos respaldados por los afiliados”, afirmó.
También cuestionó a quienes, según él, limitan la actividad política a los comunicados de prensa y las declaraciones públicas: “Hay dirigentes que creen que hacer radicalismo es mandar comunicados, tomar café y hablar mal de otros correligionarios. No salen a construir partido en los barrios, no acompañan a los afiliados ni trabajan en los circuitos”.
