
El legislador de Compromiso Tucumán, Claudio Viña, planteó la necesidad de abandonar las “pequeñas diferencias” para estructurar una alternativa de poder real. A pesar de su traumática salida de Fuerza Republicana en 2018, Viña apeló al pragmatismo y destacó la sintonía legislativa que hoy mantiene con el bussismo.
La fragmentación de la oposición tucumana, históricamente funcional a la hegemonía del Partido Justicialista, ha comenzado a ser cuestionada desde sus propias filas con miras al 2027. El legislador Claudio Viña (Compromiso Tucumán) marcó el pulso de la discusión electoral al proponer una “tabula rasa” política que incluya a todos los sectores no oficialistas, sin descartar una alianza con su antiguo referente, Ricardo Bussi.
Para Viña, el escenario político actual exige una madurez que postergue los conflictos personales en favor de una competitividad real. “Ya ha pasado mucho tiempo desde nuestra separación política. La relación humana siempre fue cordial”, señaló el parlamentario en diálogo con el programa Bisturí, se emite por Norte FM, desactivando así las alarmas sobre el quiebre que, en 2018, lo llevó a abandonar las filas de Fuerza Republicana para integrarse a la estructura de Germán Alfaro.
Sintonía en el recinto y convivencia institucional
El argumento del parlamentario para este acercamiento no es meramente retórico, sino parlamentario. El legislador subrayó que, en la práctica cotidiana de la Legislatura, las coincidencias con el bloque republicano son la norma y no la excepción. “En el recinto demostramos que votamos de manera similar en casi todos los proyectos”, afirmó, destacando el trabajo conjunto en comisiones como la de Deportes.
Esta convivencia legislativa es vista por Viña como el laboratorio de lo que debería ser un frente electoral amplio. Según su visión, las “puertas cerradas” y las “excusas” entre dirigentes opositores son los elementos que terminan garantizando la permanencia de lo que definió como “estructuras hereditarias” en los municipios y el “atornillamiento” de los caudillos del norte en el poder provincial.
El desafío del pragmatismo frente al “jaldismo”
El análisis de Viña apunta directamente a la construcción de una oferta electoral que rompa el techo de cristal de la oposición tucumana: dejar de pelear por el segundo o tercer puesto para disputar la gobernación que hoy conduce Osvaldo Jaldo. “La funcionalidad al oficialismo se manifiesta cuando se buscan diferencias pequeñas”, advirtió, en una clara crítica a los sectores que priorizan los purismos ideológicos por sobre la eficacia electoral.
La propuesta instala un interrogante incómodo para el resto de los actores de Juntos por el Cambio y el espectro liberal: ¿están dispuestos a sacrificar sus identidades individuales para enfrentar a un peronismo que, a pesar de sus internas, suele abroquelarse en tiempos de urnas? La respuesta de Viña es el pragmatismo adulto como única vía para evitar que el 2027 sea un nuevo capítulo de la misma historia.
