
La luna de miel del gobierno de Javier Milei parece haber llegado a un punto de inflexión crítico. Según el consultor Gustavo Córdoba, la administración nacional ha perforado el piso del 40% de aprobación, enfrentando lo que define como una “crisis de sombra larga”. En diálogo con el programa Bisturí Periodismo al Hueso, por Norte Multimedios, el analista sostuvo que el capital político obtenido en el balotaje no fue un “voto premio” a la ideología libertaria, sino un “voto pánico” de una clase media que intentaba evitar un colapso similar al de 2001.
Para Córdoba, el Gobierno cometió un error de diagnóstico al interpretar ese apoyo como un cheque en blanco para su “batalla cultural”. “A Milei no lo eligieron para que mejore la democracia, sino para que concrete la promesa económica”, sentenció, subrayando que la actual “malapraxis comunicacional” y los escándalos —como el caso de los sobresueldos y la figura de Manuel Adorni— están acelerando el divorcio con el electorado moderado.
El bolsillo como único juez
El análisis de Córdoba fue tajante respecto a las posibilidades de supervivencia del proyecto libertario más allá de 2027. Al comparar la gestión actual con los ciclos de Menem y Cristina Kirchner —los únicos reelectos desde el regreso de la democracia—, destacó que el factor común fue la mejora del poder adquisitivo.
“Si Milei no logra mejorar el bolsillo de los argentinos de acá a octubre del año que viene, ya tiene olor a un solo mandato”, vaticinó el consultor, equiparando el destino de Milei al de Mauricio Macri: una herramienta de castigo al peronismo que termina siendo eyectada por no cumplir las expectativas materiales de sus votantes.
La “trampa” electoral y el espejo de Perú
Uno de los puntos más agudos de la entrevista fue la advertencia sobre los cambios en las reglas de juego electorales. Córdoba alertó que la intención del Gobierno de eliminar las PASO, sumada a la implementación de la Boleta Única, podría derivar en una crisis de representación sin precedentes.
“Sin las PASO, vamos a un nivel de fragmentación total. Vamos camino al fenómeno de Perú, donde hay 40 candidatos y el que mejor mide tiene seis puntos”, explicó. Según su visión, esto no solo debilita a la oposición, sino que genera una oferta electoral caótica donde el elector termina votando “a ciegas” o incurriendo en el voto en blanco involuntario por la complejidad del sistema.
¿Outsiders o ingeniería electoral?
Consultado sobre la irrupción de figuras como el conferencista Dante Gebel o candidaturas “a la distancia” —como la que se menciona en Tucumán con Lisandro Catalán—, Córdoba fue escéptico. Para el analista, estas figuras suelen ser más “piezas de ingeniería electoral” para restar puntos a rivales directos que alternativas reales de poder.
“Los argentinos nos suicidamos para adelante, no para atrás”, afirmó para explicar por qué figuras con “exceso de pasado”, incluido el propio Mauricio Macri, enfrentan dificultades para volver a enamorar al electorado. En este escenario, el peronismo aparece hoy como un archipiélago de identidades (el “ambacéntrico”, el de los gobernadores y el del interior) que aún no logra articular una figura de unidad frente a un oficialismo que, aunque sangra, mantiene un núcleo duro de apoyo cercano al 30%.
