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Romance, lujos y clandestinidad: quién era el poderoso narco que “amaba” a Érika Álvarez

La familia asegura que era “Cabeza Blanca” da Rocha; la justicia apunta a “El Mayor” Ferreyra. Detalles de una relación marcada por la protección y la tragedia.

La investigación por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, ocurrido el pasado 7 de enero en Yerba Buena, ha derivado en un laberinto de identidades falsas y secretos del hampa. Este jueves 9 de abril de 2026, nuevos testimonios incorporados a la causa revelan la profunda contradicción que rodea al hombre que fue pareja de la joven durante casi cinco años: un poderoso narcotraficante cuya identidad aún es motivo de disputa entre la familia y los investigadores.

Para los allegados de Érika, el hombre era Luiz Carlos “Cabeza Blanca” da Rocha, una leyenda del crimen en Brasil. Para la Justicia, el perfil coincide más con Carlos “El Mayor” Ferreyra, un líder narco paraguayo especializado en vuelos clandestinos.

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Un estilo de vida al borde del abismo

A pesar de la duda sobre su nombre, las certezas en el expediente hablan de una vida en las sombras:

  • Identidad: El hombre utilizaba múltiples documentos falsos y evitaba dejar rastros oficiales (sin vehículos a su nombre).
  • Clandestinidad: Cambiaba constantemente de lugar para dormir para evitar ser capturado por fuerzas internacionales.
  • Excepción: Rompía todas sus reglas de seguridad para mostrarse públicamente con Érika, llevándola incluso a reuniones con otros actores del narcotráfico.

Testimonios de una relación “protectora”

Mayra y Milena Álvarez, hermanas de la víctima, describieron al sospechoso como un hombre “familiero” y atento. Según relataron, el hombre organizaba asados para la familia y se mostraba protector. Sin embargo, la adicción de Érika a las drogas era el punto de conflicto:

  • Control de gastos: El hombre dejó de darle dinero libremente cuando notó que lo usaba para consumo, limitándose a proveerle para alimentos.
  • Promesas: Le habría prometido pagarle una cirugía estética a cambio de que abandonara las sustancias.

La conexión con el femicida

Un dato clave en la pesquisa es que este misterioso narco habría sido quien presentó a Érika con Felipe “El Militar” Sosa, hoy principal acusado por el crimen. Esta versión es rechazada por la defensa de Sosa, pero los investigadores se preguntan: ¿Quién se atrevería a matar a la mujer de un capo narco sin un “permiso” previo o un motivo oculto?

El abogado querellante, Carlos Garmendia, sostiene que el vínculo afectivo era real y que el hombre confiaba plenamente en ella. Mientras tanto, el silencio de Felipe Sosa en la cárcel de Villa Urquiza alimenta las sospechas de que el femicidio de Yerba Buena es solo la punta del iceberg de un entramado mucho más peligroso.

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