
El legislador Manuel Courel pasó por Bisturí | Periodismo al hueso para explicar la gravedad de la decisión del Gobierno provincial de dar de baja tres obras clave: el centro multimodal de carga de Cevil Pozo (el famoso puerto seco), la estación transformadora El Espinillo y un complejo de 650 viviendas en Alderetes.
Para Courel, lo más preocupante no es solo la falta de fondos, sino la falta de visión. Mientras el norte argentino se prepara para el boom de la minería y el litio, Tucumán —que no tiene minas— pierde la oportunidad de ser el gran proveedor de servicios logísticos de la región.
Cevil Pozo: Un proyecto estratégico tirado a la basura
El puerto seco de Cevil Pozo era, según Courel, la obra que iba a cambiarle la cara a la provincia. Ubicado junto al aeropuerto, buscaba conectar el transporte aéreo, el tren Belgrano Cargas y la Ruta 9.
“No se le puede echar la culpa solo a Milei. Esta obra la anunció Alperovich, después Manzur empapeló la ciudad con anuncios que nunca hizo, y ahora Jaldo directamente da de baja el proyecto. Ya ni siquiera es un plan para la provincia. Es una resignación absoluta”, disparó el legislador radical.
La “maquinaria electoral” por encima de la infraestructura
La crítica de Courel apuntó directo a la billetera del Estado. Según detalló, el 92% del presupuesto tucumano se va en gastos corrientes (sueldos y funcionamiento), dejando apenas un 8% para obras, de lo cual históricamente solo se ejecuta una tercera parte.
“Tucumán es la provincia que menos invierte en infraestructura de todo el país. La agenda del gobernador y de sus ministros es 100% electoral: cómo conservar el poder otros 4 o 8 años”, graficó, refiriéndose a los parches y subsidios que se anuncian ante las emergencias en lugar de hacer las obras de fondo.
Sobre el amague de reforma electoral que se discutió hace unos meses, Courel fue lapidario y aseguró que todo quedó en la nada. Para el legislador, aunque el vicegobernador Miguel Acevedo mostró buenas intenciones al principio, el proyecto terminó bloqueado por los “caudillos” del interior y por el propio Jaldo, que prefieren cuidar el sistema actual. “Jaldo tiene dos caras. Se muestra como libertario en Buenos Aires, pero acá es lo más rancio que hubo en la provincia; nos mintió en la cara con la reforma porque le conviene mantener los acoples”, disparó sin vueltas.
En cuanto a la próxima sesión y la creación de una nueva “comisión hídrica”, Courel no ocultó su desconfianza. Recordó que ya en 2016 se hizo un trabajo serio que terminó encajonado por falta de voluntad política para ejecutar las obras de fondo. Para cerrar, dejó una frase que promete calentar el clima en la Casa de Gobierno: “Yo creía que Manzur había sido el peor gobernador de la historia porque no hizo nada en 8 años, pero Jaldo va por el mismo camino. Solo termina un par de obras nacionales y nada más; es un gobierno sin ideas que solo piensa en las urnas”.
