
El escenario internacional se vuelve más complejo y Argentina no es ajena al impacto. Este martes 14 de abril de 2026, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO), donde ajustó a la baja la previsión de crecimiento para nuestro país: la estimación para este año pasó del 4% al 3,5%.
A pesar del recorte de medio punto, el organismo que conduce Kristalina Georgieva mantiene una visión favorable sobre el rumbo macroeconómico local, proyectando una inflación promedio del 30,4% para 2026 y del 15% para 2027.
La guerra en Medio Oriente: el gran factor de riesgo
El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, advirtió que la escalada bélica en Medio Oriente ha deteriorado abruptamente el escenario internacional. El mayor temor es un posible cierre del estrecho de Ormuz, una vía vital para el transporte de petróleo y gas.
Los tres canales de impacto según el FMI:
- Shock de oferta: El encarecimiento drástico de la energía subiría los costos de producción.
- Espiral inflacionaria: Si las expectativas de precios se desalinean, la inflación global podría superar el 5%.
- Tensión financiera: El endurecimiento de las condiciones financieras podría generar una salida de capitales de países emergentes hacia el dólar.
Escenarios: del crecimiento a la recesión
El Fondo planteó dos caminos posibles para la economía mundial. En el “escenario base”, el crecimiento global sería del 3,1%. Sin embargo, si el conflicto se prolonga e interrumpe el suministro energético, la expansión podría caer al 2,5%, niveles cercanos a una recesión global.
Para el caso argentino, aunque la previsión de este año bajó, el FMI mantuvo la expectativa de una expansión del 4% para 2027, junto con una mejora gradual en el mercado laboral y una reducción del déficit de cuenta corriente.
Recomendaciones de política económica
Ante la volatilidad, el organismo sugirió a los gobiernos aplicar ayudas focalizadas y temporales en lugar de subsidios generalizados o controles de precios. Asimismo, recomendó priorizar la estabilidad de precios y no descartó intervenciones puntuales en los mercados cambiarios si la salida de capitales tensiona demasiado las reservas de los países.
