
Especialistas analizaron distintos estudios sobre infancia y actividad física y encontraron una relación positiva con habilidades vinculadas al aprendizaje y la concentración.
Hacer actividad física durante la infancia suele asociarse con una mejor salud, más energía o hábitos de vida saludables. Sin embargo, una revisión científica sugiere que practicar deporte desde chicos también podría estar relacionado con un mejor desarrollo de funciones cognitivas clave, como la memoria, la atención y el aprendizaje.
La investigación, publicada en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health, analizó distintos estudios sobre infancia, deporte y funcionamiento cognitivo para evaluar cómo la actividad física puede influir en el cerebro durante el crecimiento.
Los resultados mostraron que los niños que practican deportes o realizan actividad física con frecuencia tienden a desarrollar mejores funciones cognitivas y emocionales en comparación con quienes llevan una vida más sedentaria.
Qué descubrió el estudio
Los investigadores revisaron 58 estudios vinculados al deporte, el cerebro y el funcionamiento cognitivo infantil.
El objetivo fue analizar si la actividad física podía relacionarse con habilidades como la atención, el pensamiento, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria. Los resultados indicaron que el deporte durante la infancia tiene un impacto positivo sobre distintas funciones cognitivas.
Es decir, los chicos que realizan actividad física con frecuencia suelen mostrar mejores capacidades para concentrarse, procesar información y aprender.
Según los especialistas, estas habilidades podrían fortalecerse porque el ejercicio estimula distintas áreas del cerebro vinculadas al desarrollo cognitivo y emocional.
Por qué el deporte podría beneficiar el cerebro infantil
Los especialistas explican que la infancia es una etapa clave para el desarrollo cerebral y emocional. Cuando los chicos practican deportes, no solo ejercitan el cuerpo: también trabajan coordinación, toma de decisiones, concentración y regulación emocional.
Además, la actividad física favorece la circulación sanguínea y la oxigenación del cerebro, factores que pueden contribuir al desarrollo cognitivo.
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Por este motivo, los investigadores señalan que incorporar movimiento y actividad física desde edades tempranas podría influir de manera positiva en distintas funciones mentales.
