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El Gobierno evalúa suspender el desfile militar del 9 de Julio

El fuerte ajuste en el área de Defensa y el malestar salarial en las Fuerzas Armadas complican la organización del tradicional despliegue por el Día de la Independencia. En paralelo, en la Casa Rosada analizan la posibilidad de que el presidente Javier Milei viaje a Tucumán junto a parte de su Gabinete para encabezar los actos oficiales, aunque su visita aún no fue confirmada.

La organización de las celebraciones patrias del próximo 9 de Julio ingresó en un terreno de profunda incertidumbre operativa. El Gobierno Nacional evalúa por estas horas suspender el desfile militar debido a las estrictas restricciones presupuestarias que atraviesan las Fuerzas Armadas, al punto de que todavía no se han emitido instrucciones oficiales para iniciar los preparativos de un despliegue de tropas.

Desde la Casa Rosada evitan una definición pública tajante, pero fuentes gubernamentales reconocen que el evento no forma parte de la agenda operativa actual. En el sector castrense coinciden en que no están dadas las condiciones económicas ni el clima interno adecuado para coordinar una movilización de esa envergadura.

La posible agenda de Milei en Tucumán

En medio de este escenario, la agenda del jefe de Estado aparece como el factor determinante. En los despachos de Nación sostienen que lo más probable es que Javier Milei se traslade a Tucumán con una comitiva de ministros para participar de las actividades conmemorativas en la provincia, una decisión que se mantiene sujeta a confirmación oficial.

Antes de desembarcar en suelo tucumano, el Presidente tiene agendado un viaje a Washington para asistir a las celebraciones del 4 de julio por el Día de la Independencia de los Estados Unidos.

Costos millonarios y reclamos salariales

Fuentes del área militar explicaron que armar un desfile de características nacionales demanda una enorme erogación para movilizar tropas, vehículos, aviones, seguridad, combustible, viáticos y logística general. Esta realidad choca de frente con los recientes recortes y con los insistentes reclamos salariales que se registran dentro de las fuerzas.

Para tomar una dimensión económica, el último antecedente data de 2024, cuando Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel encabezaron un masivo desfile sobre la avenida Del Libertador. Aquella jornada, que incluyó a unos 9.900 efectivos, veteranos de Malvinas, aeronaves y tanques de combate, demandó un costo superior a los $720 millones, una cifra que actualizada por inflación sería hoy sensiblemente mayor y difícil de justificar ante el estado de las partidas castrenses.

La tensión presupuestaria en el sector se profundizó luego de la última reestructuración de fondos públicos, la cual aplicó un recorte estimado en $59.600 millones para las Fuerzas Armadas. Ante este panorama, el Ministerio de Defensa optó por priorizar una agenda mucho más selectiva y concentrada en hitos puntuales, como la incorporación progresiva de los aviones de combate F-16 adquiridos a Dinamarca, presentados por el Gobierno como el eje central de la modernización de la Fuerza Aérea.

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