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Identificaron plenamente al nieto recuperado N°128 y revelaron su vínculo con Tucumán

A  pocos días del inicio del juicio por su apropiación durante la última dictadura militar, la Justicia confirmó la identidad biológica completa de Marcos Eduardo Ramos, el nieto recuperado N°128, cuya historia está profundamente ligada a Tucumán.

Los estudios realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) permitieron establecer el vínculo biológico paterno entre Ramos y Pastor Dante Campos, desaparecido durante el terrorismo de Estado. La notificación fue realizada por la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán, dependiente de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH), coordinada por el fiscal federal Pablo Camuña.

La prueba genética determinó una compatibilidad del 99,99% entre Ramos y la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos. De esta manera, quedó confirmada su filiación paterna y se completó la reconstrucción de su identidad biológica.

Marcos Eduardo Ramos había recuperado una parte fundamental de su historia en agosto de 2018, cuando se confirmó que era hijo de Rosario del Carmen Ramos, una joven tucumana desaparecida durante la dictadura. Ahora, con la identificación de su padre biológico, quedó plenamente establecido que es hijo de Pastor Dante Campos y Rosario del Carmen Ramos.

La noticia también permitió que Ramos pudiera reencontrarse con una nueva rama de su familia biológica, cerrando una búsqueda que se extendió durante casi cinco décadas.

Una historia atravesada por el terrorismo de Estado en Tucumán

La historia de Marcos está directamente vinculada a los crímenes cometidos en Tucumán durante los años más oscuros de la represión ilegal.

Cuando nació, su padre ya se encontraba en la clandestinidad y se presume que nunca llegó a conocerlo. Poco tiempo después fue secuestrado y permanece desaparecido. Su madre fue detenida ilegalmente en varias oportunidades y fue vista por última vez entre noviembre y diciembre de 1976.

Ese mismo año, cuando Marcos tenía apenas unos meses de vida, fue secuestrado junto a su medio hermano, Elías Ismael Suleiman, de 8 años. Ambos se encontraban al cuidado de una familia cuando fueron llevados por la fuerza a una vivienda de Tafí Viejo donde permanecían otros menores. Allí fueron separados y no volvieron a encontrarse hasta 2018.

Según la investigación judicial, Ramos fue apropiado por Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i’ Tabla”, quien integraba el aparato de inteligencia del Ejército Argentino en Tucumán.

Juicio por apropiación y sustitución de identidad

La confirmación de su identidad biológica completa llega en la antesala del juicio oral que comenzará el próximo 17 de junio y que analizará los delitos de sustracción, retención, ocultamiento y sustitución de identidad sufridos por Marcos Eduardo Ramos y su hermano.

La causa fue elevada a juicio en abril de 2025. Tras el fallecimiento de otros imputados, el único acusado que llegará al debate será Carlos Alberto Vega, excapitán del Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército.

De acuerdo con la acusación, Vega habría tenido una participación necesaria en la apropiación de Ramos y en las maniobras que derivaron en la alteración de su identidad. También será juzgado por los hechos vinculados a Elías Ismael Suleiman.

La restitución completa de la identidad de Marcos Eduardo Ramos representa un nuevo avance en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia y constituye un hecho de especial relevancia para Tucumán, provincia donde se produjeron gran parte de los hechos investigados y donde continúa la búsqueda de respuestas para las víctimas del terrorismo de Estado.

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