
El dirigente fundador del PRO en la provincia y abogado, Rolando Argañaraz, criticó con severidad la actual estrategia de dispersión que exhiben los principales liderazgos opositores de cara a las elecciones del próximo año. En diálogo con Bisturí, el referente lamentó que el arco no oficialista actúe de manera opuesta a los manuales políticos elementales, anteponiendo vetos cruzados y personalismos por sobre la urgencia de estructurar una coalición de gobierno real. Argañaraz hizo un llamamiento a la normalización institucional de los partidos intervenidos o fragmentados —incluyendo al propio PRO y al radicalismo— para dotar de legalidad las discusiones, calificó de “insólito y contradictorio” que se margine a dirigentes por manifestar ambiciones legítimas, y abogó por un recambio generacional que capitalice el activismo digital juvenil para perforar el férreo control territorial que ostenta el jaldismo en el interior de la provincia.
Una estrategia invertida que destruye lo construido
Para Argañaraz, resulta inexplicable que frente a un oficialismo cohesionado bajo la conducción de Osvaldo Jaldo, las vertientes opositoras se desgasten en impugnaciones mutuas en lugar de edificar una plataforma competitiva:
“Me llama muchísimo la atención la estrategia política de la oposición. Hace exactamente todo lo contrario de lo que se debería hacer si uno tiene intenciones de ganar elecciones y gobernar después. Me resisto a creer realmente que no haya un punto de coincidencia entre todos los actores. Me parece increíble que no se sienten o no nos sentemos todos los que creemos que este gobierno ya no da para más para generar otra alternativa a los tucumano. Cada uno tiene sus cualidades y destrezas, pero pierden el objetivo, pierden el norte, y en vez de construir están destruyendo lo poco o mucho que ya se ha edificado”.
El dirigente rememoró el sacrificio histórico que significó estructurar alternativas al PJ en Tucumán, advirtiendo que la mezquindad actual rifa ese capital acumulado: “Ha costado mucho ir generando espacios de oposición en Tucumán, mucho esfuerzo y mucha gente quedó en el camino. Hoy parece que todo eso se deja en el olvido. A nivel nacional se han ganado presidencias, gobernaciones, intendencias y bancas, conformando un músculo político capacitado y con planes de gobierno claros. Ahora, que por cuestiones personales cada uno diga ‘con este no me siento porque es funcional o no’, o ‘este es un inútil y aquel la tiene clara’, impidiendo conformar una coalición en el estricto sentido de la palabra, habla muy claro de que no estamos a la altura de las circunstancias”.
El fenómeno Milei y la validez de los frentes institucionales
Analizando el escenario macro, Argañaraz diferenció las dinámicas nacionales —donde el “huracán Milei” operó como un factor disruptivo y canalizador de fanatismos similares a los que en su momento movilizó el kirchnerismo— de la realidad tucumana, donde ganar el territorio exige una ingeniería de partidos robusta:
“Para ganar la provincia no se puede dejar afuera a ningún actor de la oposición. Hay que hacer una coalición firme y fuerte. Para eso es muy importante que los partidos políticos se formalicen y se fortalezcan: que La Libertad Avanza genere su músculo político propio, que el radicalismo logre sus normalizaciones y que el PRO, que actualmente está intervenido, recupere la legitimidad de sus autoridades. También Fuerza Republicana debe estar en la mesa de discusión, junto a los radicales y a aquellos peronistas de centro-derecha que no están conformes con la gestión de Jaldo o con quienes manejan el PJ local. Todos tienen que sentarse a conversar”.
Ante el interrogante sobre las trabas operativas que impone la postura inicial de Lisandro Catalán de exigir listas únicas sin acoples, el abogado trazó un paralelismo técnico con su profesión y defendió las herramientas de las primarias: “Todo es difícil, pero existen mecanismos. La autonomía de los partidos y los frentes permite establecer internas propias para conformar las listas definitivas. Vamos a competir democráticamente y ver qué le toca a cada uno según las reglas de juego. Esto es como el rol del abogado: el verdadero profesional debe intentar evitar el pleito; el juicio es lo último que hay. El político real tiene que sentarse a conversar todas las veces que sea necesario y buscar un interlocutor válido que posea la credibilidad de todos los sectores. Escuché que a algunos se los veta porque tienen ‘ambiciones’. Eso es insólito. ¿De qué se trata la política sino de tener aspiraciones legítimas? ¿Quién va a seguir a un político que no las tenga? Es una contradicción ilógica”.
La realidad del PRO Tucumán y la viabilidad de la victoria
Consultado por la situación interna del partido fundado por Mauricio Macri a nivel provincial, Argañaraz aportó detalles sobre el proceso de regularización y confirmó que los canales de diálogo informales permanecen activos con todas las terminales:
“El PRO está hoy en un proceso de normalización, intervenido por el diputado Gabriel Santillán de Santiago del Estero. Creo que pronto se va a establecer el cronograma electoral y, mientras tanto, todos los dirigentes conversan con todos; no voy a negarlo. En las elecciones pasadas, gran parte de la ciudadanía de Tucumán mandó un mensaje orientando su voto para otorgarle dos diputados a La Libertad Avanza con el fin de evitar que el jaldismo consiga una mayoría hegemónica irreversible de tres bancas. En este proceso actual, el PRO debe dirimir internamente cuál es el mejor camino para sentarse a negociar de forma fuerte, orgánica e institucional con LLA y el resto de los actores, garantizando las mejores listas”.
Argañaraz rechazó de plano que la idea de derrotar al oficialismo sea una mera utopía colectiva, apelando al archivo de la política doméstica: “No hay peor gestión que la que no se hace. Si estamos convencidos de generar un músculo fuerte, hay que ir para adelante. Ya tuvimos el ejemplo de José Cano. En aquellas oportunidades nos enfrentábamos a un José Alperovich fuertísimo; ahora nos enfrentamos a un Jaldo fuerte. No hay diferencias conceptuales en el desafío”.
Redes sociales: el refugio de los jóvenes en el interior tucumano
Finalmente, el entrevistado puso el acento en la urgencia de propiciar un relevo generacional en las boletas opositoras, elogiando la capacidad de asimilación tecnológica que demuestran los jóvenes militantes liberales:
“Es necesario un recambio generacional ya. Yo tengo 57 años y soy de la idea de que uno ya está para apoyar y apuntalar a los que vienen de atrás. Los jóvenes de la oposición en La Libertad Avanza están usando una herramienta digital que conocen a la perfección. Los que éramos jóvenes hace 40 años militábamos pegando afiches o asistiendo a asambleas universitarias; hoy eso prácticamente no existe. Hoy manda el trabajo y el manejo de las redes sociales. Es una herramienta totalmente válida que, además, ayuda muchísimo en el interior de la provincia, donde la gente muchas veces se siente sometida, controlada o condicionada por las estructuras del poder local. A través de las redes, el ciudadano puede expresarse de forma directa y sin tanta exposición física”.
Argañaraz contrastó esta realidad con el panorama del oficialismo: “En el jaldismo veo una pequeña falla en ese aspecto: no se observa una juventud peronista activa o protagónica. Esto pasa porque, al estar gobernando, cada uno cuida y retiene su cuota de poder y es muy difícil que cedan esos espacios. En cambio, los que venimos desde afuera vamos con ese empuje, esa ambición y esa aspiración que, reitero, es totalmente legítima y no debe ser motivo para excluir a nadie de una mesa de negociación”.
