
La festividad no logró convertirse en el motor de reactivación que esperaban los comerciantes. Al registrar una contracción del 0,3% frente al año pasado, las ventas minoristas por el Día del Padre encadenaron su cuarto año consecutivo en terreno negativo. Esta nueva baja se suma al retroceso del 1,7% en 2025 y al desplome del 10,2% que se había vivido en 2024, consolidando una racha sumamente compleja para el sector.
El termómetro comercial elaborado por CAME, tras relevar 189 establecimientos entre el viernes 19 y el sábado 20 de junio, expuso que la mayoría vio un movimiento insuficiente. El 38,1% calificó el alcance de la fecha como moderado, mientras que un 36,5% admitió que hubo algo de actividad pero que no alcanzó para cambiar el escenario de fondo. En el extremo más duro, un 18% sentenció que la celebración directamente no generó ningún tipo de estímulo en su facturación.

El ticket promedio y las estrategias para seducir al comprador
Con un ticket promedio que se ubicó en $78.986, el comportamiento del público estuvo plenamente orientado a cuidar el presupuesto del hogar. Las operaciones se concentraron casi exclusivamente en mercadería en oferta o en los productos más baratos de cada segmento.
“Los clientes recorrieron los comercios generando ‘mucho movimiento, pero pocas compras'”, coincidieron los testimonios de los comerciantes, quienes debieron sacrificar margen de ganancia para conseguir liquidez inmediata.
Para reactivar los mostradores, las principales apuestas de los negocios pasaron por ofrecer facilidades de financiamiento con tarjetas de crédito, descuentos agresivos por pago en efectivo o transferencia, combos de 2×1 y promociones bancarias. Sin embargo, la efectividad de estas herramientas chocó de frente con la cautela generalizada de los compradores.


El balance por rubros: indumentaria arriba y tecnología en caída
Al igual que en la edición anterior, el rendimiento sectorial fue muy heterogéneo, con cuatro de las seis categorías relevadas logrando cerrar en números verdes. Los rubros que lideraron la leve mejora fueron Librería e Indumentaria, ambos con un avance del 2,1% interanual, donde remeras, gorras y libros de economía o historia fueron lo más buscado. Más atrás se ubicaron Electrodomésticos (0,8%) y Calzado y marroquinería (0,4%).
En la vereda opuesta, los sectores más golpeados fueron los de Equipos periféricos, accesorios y celulares, que sufrieron un duro desplome del 6,1% debido a la dificultad de los pequeños comercios para competir con las cuotas de las grandes cadenas, y Cosmética y perfumería, que retrocedió un 3,8%. Esta última categoría sintió el impacto de un cambio de hábito: los compradores usaron los locales físicos para probar las fragancias, pero terminaron migrando a las plataformas digitales para concretar la compra atraídos por los mejores precios.

