
La primera noche posterior al doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 estuvo dominada por el miedo y la falta de refugio seguro. En distintos puntos de Caracas, miles de ciudadanos decidieron pernoctar sobre el asfalto utilizando colchones, colchonetas o resguardándose en el interior de sus vehículos para evitar estructuras debilitadas.
Incluso aquellas familias que intentaron reingresar a sus hogares terminaron volviendo a la vía pública ante el registro de sucesivas réplicas de menor intensidad que sacudieron la región durante la madrugada de este jueves. La situación se tornó crítica en los centros de salud, que se vieron colapsados por la recepción de heridos en paralelo a los cortes e interrupciones logísticas derivados de la catástrofe.

Los operativos de rescate se concentran en zonas críticas
Las tareas de remoción y búsqueda de sobrevivientes no cesaron en toda la noche. Tras varias horas de trabajo manual implementado por brigadistas y civiles mediante el uso de palas y carretillas, durante las primeras horas de la mañana comenzó el despliegue de maquinaria pesada en los frentes de mayor afectación estructural. Las operaciones se centralizan en cuadrantes específicos de la capital venezolana:
- Sector Oeste: Los equipos priorizan la asistencia en los barrios de El Paraíso, San Bernardino y Maripérez.
- Sector Este: Las cuadrillas operan en Los Palos Grandes, un área históricamente expuesta a la actividad sísmica y donde se constataron severos daños de fachada y colapsos.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, advirtió que el número de víctimas fatales se elevó a 164 muertos y 971 heridos. El foco de mayor preocupación oficial radica en la costa norte, específicamente en el vecino estado de La Guaira, considerado el punto más golpeado y donde se reportaron decenas de edificios completamente derrumbados.

Drama en primera persona y confirmación del “doblete sísmico”
La gravedad del desastre quedó retratada en los rescates espontáneos coordinados por los propios vecinos antes del arribo de las fuerzas de seguridad. En el barrio de Maripérez, los residentes lograron extraer con vida a un adolescente de entre los bloques de cemento destruidos.
“Empezamos a escuchar los gritos, había personas abajo metidas, empezamos a sacar los escombros y fue cuando sacamos a Fabián, un muchachito que tiene como 17 años y lamentablemente toda su familia murió ahí tapeada”, relató Maikel Rincón, uno de los voluntarios que trabajó a pulmón en el lugar.
En el plano científico, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos ratificó que los movimientos correspondieron técnicamente a un “doblete sísmico”, un proceso poco frecuente donde dos terremotos de gran escala ocurren con escasos segundos de diferencia en una misma región geográfica. Horas después del fenómeno, el organismo estadounidense levantó de manera definitiva la alerta preventiva de oleaje peligroso que pesaba sobre Puerto Rico y las Islas Vírgenes.
