
En una charla a fondo con Bisturí, el empresario de transporte Maximiliano Villagra, dueño de la línea 19 y 11, se refirió a la crisis terminal que atraviesa el sector y al reciente acuerdo con la UTA para pagar los sueldos de abril en dos cuotas. Villagra, cuya gestión en la Línea 19 es señalada habitualmente como un modelo de eficiencia en la capital, fue tajante al despegarse de la realidad de las líneas provinciales: “Mis empresas son exclusivamente municipales y la situación de arrastre es compleja; hoy los aportes del Estado y la recaudación por tarifa no alcanzan para sostener el servicio”, sentenció.
Respecto a la advertencia del gobernador Osvaldo Jaldo sobre posibles licitaciones para todas las líneas, el empresario se mostró sorprendido y cuestionó la lógica de la medida en el contexto actual. Villagra recordó que el propio Estado reconoció la falta de viabilidad del sector al tener que invertir por su cuenta en 100 unidades el año pasado. Para el transportista, hablar de licitaciones cuando no está claro cómo se cubrirán los costos operativos parece poco razonable, especialmente cuando en el ámbito municipal las empresas operan con permisos precarios que ya permiten al Estado reemplazarlas de un día para el otro si así lo decidiera.
Ante las denuncias cruzadas dentro de la cámara empresarial AETAT, Villagra marcó una diferencia clara. Mientras otros alegan desconocimiento sobre la distribución de fondos, el dueño de la 19 aseguró que en su empresa los números son transparentes y los criterios de reparto están a disposición de cualquier consulta. “Me llama la atención que se hable de desconocimiento; el personal administrativo de AETAT siempre ha sido claro en la rendición de las cuentas que recibimos de la provincia”, afirmó.
De cara al inminente aumento del boleto que tratará el Concejo Deliberante, Villagra planteó un debate que considera honesto: la brecha entre la tarifa que puede pagar el usuario y la tarifa técnica necesaria para mantener un servicio de calidad. Según explicó, ante la negativa de la provincia y el municipio de aportar fondos adicionales, el único camino para compensar el desfasaje es la vía tarifaria. Sin embargo, lanzó un desafío a los ediles que critican la falta de inversión: “Si una empresa cumple con la calidad y las inversiones, como lo dicen mis clientes, ¿cómo se compensa esa diferencia si no nos dan la tarifa técnica? Pedir inversiones y no dar el sustento para sostenerlas no es una actitud honesta”.
Finalmente, Villagra evitó calificar el desempeño de sus colegas, pero recordó que sostener una línea eficiente es un camino de largo plazo que iniciaron en 2006. Advirtió que el deterioro generalizado del parque móvil que se observa hoy es el resultado de casi una década donde las empresas hicieron inversiones que luego no fueron acompañadas por los ingresos necesarios. Para el empresario, la pregunta que sigue flotando y que el Estado municipal aún no responde es cómo se garantiza la dignidad del transporte público si no se sincera lo que verdaderamente cuesta el servicio.
