
El día de la verdad llegó para el transporte público en San Miguel de Tucumán. Desde las primeras horas de la mañana, el recinto del Concejo Deliberante se convirtió en el epicentro de un poroteo frenético de votos. Tras semanas de idas y vueltas, los ediles capitalinos tratarán de forma prioritaria el incremento del 36% en el boleto de colectivos urbanos, elevando el valor del viaje de los $1.250 actuales a $1.700.
A pesar de que el valor final acordado quedó un 29% por debajo de los $2.400 técnicos exigidos por la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT), la sesión promete un clima de altísima tensión política. El oficialismo llega al recinto con los números al límite y arrastrando un dictamen de comisión que dejó expuestas las fracturas de los bloques.
El “poroteo” al milímetro: empate técnico y una ausencia clave
La debilidad política con la que el jaldismo llega a la sesión se reflejó en el trámite de la comisión de Transporte. El despacho favorable se obtuvo con el aval ajustado de apenas tres firmas sobre un total de seis integrantes: estamparon su rúbrica el presidente de la comisión, José María Franco, junto a los peronistas Hugo Andina Lizárraga y Eduardo Molina.
En contraste, los representantes de Fuerza Republicana (bussismo) y del Partido de la Justicia Social (PJS-alfarismo) se plantaron en el rechazo y se negaron a firmar.
Con este escenario de polarización, el conteo en los pasillos de calles Monteagudo y San Martín anticipa una paridad absoluta:
- El oficialismo proyecta un ajustado triunfo de 9 votos a favor contra 8 en contra.
- La paridad se extremó debido a la ausencia justificada del concejal oficialista Gonzalo Carrillo Leito, lo que obligó al bloque de la Casa de Gobierno a asegurar la disciplina partidaria de cada uno de sus aliados para evitar un bochorno legislativo.
La encrucijada de los taxis: ¿Se vota sobre tablas o va a la espera?
Mientras el boletazo de los colectivos tiene su lugar asegurado en el Orden del Día, la gran incógnita de la jornada pasa por el futuro del sistema de taxis (Sutrapa). La comisión de Transporte confeccionó un dictamen paralelo que otorga un aumento del 33%, llevando la bajada de bandera a $1.200 y la ficha cada 100 metros a $120.
Sin embargo, debido a que el texto no formaba parte de los acuerdos originales de la mesa de Labor Parlamentaria, el cuerpo legislativo deberá definir en pleno recinto si habilita su tratamiento “sobre tablas” para sancionarlo hoy mismo o si, ante la falta de consenso con las bancadas opositoras, se posterga su votación para la próxima semana.
Quebranto técnico y el fantasma de las aplicaciones
Al fundamentar la necesidad de la suba, el concejal José María Franco trazó un panorama sombrío sobre el sistema de ómnibus en la Capital, argumentando que las prestatarias operan en un virtual estado de quiebra. Entre las variables técnicas, Franco destacó el impacto de las paritarias de la UTA, un encarecimiento del 55% en los combustibles desde octubre pasado y, fundamentalmente, un dato operativo crítico: las líneas urbanas sufrieron una caída interanual del 50% en la cantidad de pasajeros pagos. Según el edil, este desplome histórico se explica por la crisis económica y por la masiva migración de los usuarios hacia aplicaciones de movilidad no reguladas.
De imponerse la ajustada mayoría oficialista en el recinto durante el mediodía de hoy, el texto de la ordenanza será girado de inmediato a los despachos del Palacio Municipal. Allí, la intendenta Rossana Chahla tendrá la última palabra para determinar los plazos de aplicación de la nueva tarifa, ya sea mediante su promulgación expresa por decreto o por la vía de hecho tras los plazos legales de rigor.
